Categoría

DRAMA

Personajes

2 M + 3 F

ANTE, 12 años

JOSIP, padre de Ante, 40 años

LJUBICA, amiga de Ante, 12 años

JELA, amiga de Josip, 32 años

VECINA, vecina de Josip y Ante, 50 años

Traducción

NIKOLINA ŽIDEK

Derechos de Autor

IVOR MARTINIĆ

Derechos de Traducción

NIKOLINA ŽIDEK
info@teatrocroata.com

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Aquí dice el título del drama sobre Ante.

Este texto basado en un hecho real habla sobre la relación obsesiva entre el padre y el hijo después de la muerte de la madre. El momento actual de la trama es la celebración del duodécimo cumpleaños del niño Ante en la que todos los traumas del pasado saltan a la vista. Usando la técnica del teatro dentro del teatro la obra cuestiona las posibilidades que tiene el autor cuando quiere contar una historia basada en un hecho real.

Fragmentos

Fragmento Versión Española

LJUBICA (canta): Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz, te deseamos Ante, cumpleaños feliz…

Los actores dicen los diálogos como si los estuvieran inventando en el momento.

Este texto se creó como un ejercicio de escritura basado en un artículo publicado en el suplemento “Magazin” del diario “Jutarnji list”, No. 233, del 15 de febrero de 2003, titulado: Niños de la guerra – 1280 NIÑOS HERIDOS DURANTE LA GUERRA PATRIA.

VECINA: ¡Yo soy la vecina! Mi casa es la roja de enfrente. La que no tiene techo. Es roja porque es de ladrillo. Hace 30 años que vivo aquí, voy a visitar a Ante a menudo. Es un niño bueno, no me puedo quejar. Tengo un jardín grande y cuando puedo, les llevo unas patatas, o lo que haya. Tengo marido. Es bueno. Es tres años mayor que yo. Tengo una hija. De pelo negro. Ojos bonitos. Se ha ido a estudiar a los Estados Unidos… Economía. Y, ¿qué va a hacer aquí? Pues…

JELA: Jela. Un nombre un poco tonto si te lo pones a pensar, ¿ pero qué le voy a hacer? Mi signo zodiacal es Escorpio. Rubia. 32 años.

VECINA: Buenos días, buenos días. Bienvenidos a la fiesta de cumpleaños.

JELA: Entro. Muchos niños. Entrego el regalo.

VECINA: El regalo colocado sobre la pila.

JELA: Dos libros y un juego de lápices de colores.

VECINA: Buscas a Josip por la habitación. Estoy cortando la tarta. Una niña te dice que tu vestido es bonito.

JELA: Lo compré ayer.

VECINA: Nos sentamos en el sofá, yo algo triste…

JELA: … yo incómoda.

VECINA: Porque es la primera vez que vienes a casa.

JELA: Una casa modesta, ordenada.

VECINA: Pues…

Silencio.

JELA: Veo a Josip que está en el balcón. Me saluda con la mano.

JOSIP: Creo que me alegra verte.

JELA: También podrías sonreír un poco.

JOSIP: Vale, estoy sonriendo.

JELA: Al final he venido, a pesar de que te dije que no estaba segura. Me lo estuve pensando mucho. Entras en la casa, te acercas. Hablamos.

JOSIP: Al final, has venido.

JELA: Aquí estoy. Lo estuve pensando mucho.

Silencio.

JOSIP: ¿Te han ofrecido algo?

JELA: Tarta. Deliciosa.

JOSIP: Ajá … También tengo un brandy nuevo. Y Coca-Cola.

JELA: Después. Primero la tarta.

JOSIP: Bueno – digo yo, y tú sigues comiendo la tarta.

JELA: Sí, yo estoy comiendo la tarta y no hablo por un tiempo porque tengo la boca llena. La tarta es deliciosa.

VECINA: Gracias.

JELA: (A Josip) Tus ojos vagan por la habitación, y de repente ves a Ante que te mira malhumorado.

VECINA: Más bien concentrado.

JELA: Te desconciertas y te vas de nuevo al balcón.

Josip se va.

JELA: Miro hacia Ante, pero él desvía la mirada. ¿Tal vez deba decirle feliz cumpleaños? Mejor no.

VECINA: Es la primera vez que ves a Ante?

JELA: No.

VECINA: ¿Cuándo lo viste por primera vez?

JELA: Gracias por tu pregunta. Lo veo a menudo en la tienda donde trabajo.

VECINA: ¿Y, se han conocido?

JELA: Oye, pero qué preguntas excelentes que haces. Sí, nos presentó Josip una tarde cuando Ante nos pilló paseando. Sólo nos dijimos: buenas tardes, buenas tardes. Y se fue en seguida. “Ese es tu hijo” – pregunté.

JOSIP: “Sí” – contesté.

JELA: Qué niño bonito.

JOSIP: Sí.

JELA: ¿Viene del colegio?

JOSIP: Se está yendo a casa. Debería seguirlo.

JELA: Espera, quédate un poco más…

Silencio.

JELA: Y entonces se fue sin despedirse. Esa fue la situación cuando Jela se dio cuenta de que aquí pasaba algo raro, pero no sabía qué exactamente.

VECINA: ¿Vamos, eh?

JELA: Vamos.

VECINA: Ante. Ante tiene 12 años. Flaco. Cabeza bonita. La sacó a mamá.

JELA: La mamá en una foto. Sin descripción. Es la mamá de todos.

VECINA: Introducción.

JELA: ¿Yo?

VECINA: Sí.

JELA: Ante tenía sólo diez meses cuando lo perdió todo. Ese día su padre se fue al campo de batalla, y lo cuidaba la mamá. Era de noche, época navideña. Su madre lo tenía sobre su pecho, al lado de la cuna, para dormirlo. En ese momento un proyectil fue disparado de las posiciones serbias. Se dispersó en apenas unas esquirlas de las cuales dos fueron suficientes para cambiar la vida de Ante para siempre. Una alcanzó directo al corazón de su mamá quien murió durante la segunda cirugía que los médicos le estaban haciendo para salvarle la vida, y la segunda alcanzó la diminuta antepierna de Ante.

VECINA: Se quedó sin pierna. Pero… De a poco, a medida que va creciendo, y ahora ya tiene 12 años, no se diferencia en absoluto de sus coetáneos. Cuando era pequeño, se movía en el sueño, por un tiempo le parpadeaban los ojos, y ahora sólo a veces respira con dificultad. Como si se fuera a quedar sin aire. Pesa verlo así.

LJUBICA: Entonces la maestra dice que tiene que salir de la clase con Ante. Y entonces salen los dos al pasillo, y nosotros hacemos lío en el aula, y la maestra tiene que aparecer un par de veces en la puerta y decir: <Al que se atreve a armar lío lo voy a suspender>. Pero, ella nunca nos ve porque siempre tenemos en la puerta a uno que está al quite. Una vez me tocó a mí estar al quite y entonces lo vi a Ante quitarse eso, como se llama, de la pierna. Supongo que le dolía, no sé. Le vi el muñón.

VECINA: Una vez al año se tiene que operar del muñón. Y así hasta que termine de crecer.

VECINA: Ante vive con su papá. Son muy unidos.

VECINA: Juntos en las tristezas. Juntos en las alegrías. Nadie nuevo entra en su pequeña comunidad.

JELA: Hasta que un día.

VECINA: Hasta el momento en el que nace este drama.

JELA: ¡Arranquemos!

Silencio.

LJUBICA: ¡Feliz cumpleaños, Ante!

VECINA: ¡Feliz cumpleaños!

Todos se sonríen, listos para la foto.

Flash de cámara. Silencio.

ANTE: Gracias. Hoy cumplo 12 años y me siento orgulloso. Han venidos muchos niños a mi fiesta y la estamos pasando bien. Yo he soplado las velas y he pedido un deseo, pero no voy a decir cual. Ahora ya el cumpleaños casi ha terminado y hemos quedado pocos en la casa. Creo que ha sido un cumpleaños muy bonito y que estoy contento. Es raro eso de tener doce años.

VECINA: Ante, hoy cumples doce años.

ANTE: Si, yo tengo doce años.

VECINA: Has pasado por muchas cosas.

ANTE: Es verdad.

VECINA: Te quedaste sin mamá.

ANTE: Yo sé que me quedé sin mamá.

VECINA: No tienes una pierna.

ANTE: Lo sé.

VECINA: ¿Te duele?

ANTE: Ahora no.

VECINA: Ante…Yo soy tu vecina, ya lo has escuchado. Me conoces desde que tienes uso de razón. Soy una de esas mujeres que pasan por la ciudad sin mirar a la gente. No ayudo a los ciegos a cruzar la calle, no sé cómo acercarme a ellos. Nunca he donado un duro a causas benéficas. No por eso soy una mala persona, la gente que me conoce me quiere. Cada día vengo a tu casa. Ésa es mi obra benéfica. Pero, sin resultado. Todo sigue con su ritmo sin mí. De la misma manera que el ciego cruzará la calle de una vez y que juntarán suficiente dinero para causas benéficas sin que yo done mis cinco pelas. Ante, tú a menudo almuerzas en mi casa. Entonces te hago chucrut y alguna carne. A ti te gusta la carne y no te gusta la sopa. A muchos niños no les gusta la sopa.

ANTE: Es verdad, a Ante no le gusta la sopa.

VECINA: A mí me parece, Ante, que tú estás triste.

ANTE: ¿Triste?

VECINA: Hoy es tu cumpleaños, aquí estás, rodeado de todos tus amigos, pero tú estás algo triste.

ANTE: Bueno, lo que tú digas. Ante está un poco triste.

VECINA: ¿Y sabes por qué?

ANTE: No, no lo sé.

VECINA: ¿Tus amigos, te quieren?

ANTE: A veces jugamos al fútbol e intercambiamos figuras.

VECINA: ¿Y todos tus amigos y amigas han venido hoy a tu cumpleaños?

ANTE: Sí.

VECINA: Entonces, ¿por qué estás triste?

ANTE: ¡Es que no lo sé!


Fragmento Versión Argentina

El texto está basado en un hecho real.

LJUBICA (canta): Que los cumplas feliz. Que los cumplas feliz. Que los cumplas Ante. Que los cumplas feliz…

Los actores dicen los diálogos como si los estuvieran inventando en el momento.

Este texto se creó como un ejercicio de escritura basado en un artículo publicado en el suplemento “Magazin” del diario “Jutarnji list”, No. 233, del 15 de febrero de 2003, titulado: Niños de la guerra – 1280 NIÑOS HERIDOS DURANTE LA GUERRA PATRIA.

VECINA: ¡Yo soy la vecina! Mi casa es la roja de enfrente. La que no tiene techo. Es roja porque es de ladrillo. Hace 30 años que vivo acá, visito a Ante a menudo. Es un buen chico, no me puedo quejar. Tengo un jardín grande y cuando puedo, les doy unas papas, o lo que haya. Tengo marido. Es bueno. Es tres años mayor que yo. Tengo una hija. Morocha. Ojos lindos. Se fue a estudiar a los Estados Unidos… Economía. Y, ¿qué va a hacer acá? Bueno…

JELA: Jela. Un nombre un poco tonto si te lo ponés a pensar, ¿ pero qué le vamos a hacer? Mi signo zodiacal es Escorpio. Rubia. 32 años.

VECINA: Buen día, buen día. Bienvenidos a la fiesta de cumpleaños.

JELA: Entro. Muchos niños. Entrego el regalo.

VECINA: El regalo colocado sobre la pila.

JELA: Dos libros y un juego de lápices de colores.

VECINA: Buscás a Josip por la habitación. Estoy cortando la torta. Una niña te dice que tu vestido es lindo.

JELA: Lo compré ayer.

VECINA: Nos sentamos en el sofá, yo algo triste…

JELA: … yo incómoda.

VECINA: Porque es la primera vez que venís a casa.

JELA: Una casa modesta, prolija.

VECINA: Bueno…

Silencio.

JELA: Veo a Josip que está en el balcón. Me saluda con la mano.

JOSIP: Creo que me alegra verte.

JELA: También podrías sonreír un poco.

JOSIP: Acá, estoy sonriendo.

JELA: Al final vine, a pesar de que te dije que no estaba segura. Me lo estuve pensando mucho. Entrás en la casa, te acercás. Hablamos.

JOSIP: Al final, viniste.

JELA: Acá estoy. Lo estuve pensando mucho.

Silencio.

JOSIP: ¿Te ofrecieron algo?

JELA: Torta. Rica.

JOSIP: Ajá … También tengo un brandy nuevo. Y Coca.

JELA: Después. Primero la torta.

JOSIP: Bueno – digo yo, y vos seguís comiendo la torta.

JELA: Sí, yo estoy comiendo la torta y no hablo por un tiempo porque tengo la boca llena. La torta es rica.

VECINA: Gracias.

JELA: (A Josip) Tus ojos vagan por la habitación, y de repente ves a Ante que te mira malhumorado.

VECINA: Más bien concentrado.

JELA: Te desconcertás y te vas de nuevo al balcón.

Josip se va.

JELA: Miro hacia Ante, pero él desvía la mirada. ¿Capaz que debería decirle feliz cumpleaños? Mejor no.

VECINA: Es la primera vez que ves a Ante?

JELA: No.

VECINA: ¿Cuándo lo viste por primera vez?

JELA: Gracias por tu pregunta. Lo veo con frecuencia en el almacén donde trabajo.

VECINA: ¿Y, se conocieron?

JELA: Pero, qué preguntas excelentes que hacés. Sí, nos presentó Josip una tarde cuando Ante nos agarró paseando. Sólo nos dijimos: buenas tardes, buenas tardes. Y se fue en seguida. “Ese es tu hijo” – pregunté.

JOSIP: “Sí” – contesté.

JELA: Lindo chico.

JOSIP: Sí.

JELA: ¿Viene del colegio?

JOSIP: Se está yendo a casa. Debería seguirlo.

JELA: Esperá, quedate un poco más…

Silencio.

JELA: Y entonces se fue sin despedirse. Esa fue la situación cuando Jela se dio cuenta de que acá pasaba algo raro pero no sabía qué exactamente.

VECINA: ¿Vamos, eh?

JELA: Vamos.

VECINA: Ante. Ante tiene 12 años. Flaco. Linda cabeza. La sacó a mamá.

JELA: La mamá en una foto. Sin descripción. Es la mamá de todos.

VECINA: Introducción.

JELA: ¿Yo?

VECINA: Sí.

JELA: Ante tenía sólo diez meses cuando perdió todo. Ese día su padre se fue al campo de batalla, y lo cuidaba la mamá. Era de noche, época navideña. Su madre lo tenía sobre su pecho, al lado de la cuna, para dormirlo. En ese momento un proyectil fue disparado de las posiciones serbias. Se dispersó en apenas unas esquirlas de las cuales dos fueron suficientes para cambiar la vida de Ante para siempre. Una alcanzó directo al corazón de su mamá quien murió durante la segunda cirugía que los médicos le estaban haciendo para salvarle la vida, y la segunda alcanzó la diminuta antepierna de Ante.

VECINA: Se quedó sin pierna. Pero… De a poco, a medida que va creciendo, y ahora ya tiene 12 años, no se diferencia en absoluto de sus coetáneos. Cuando era pequeño, se movía en el sueño, por un tiempo le parpadeaban los ojos, y ahora sólo a veces respira con dificultad. Como si se fuera a quedar sin aire. Pesa mirarlo así.

LJUBICA: Entonces la maestra dice que tiene que salir de la clase con Ante. Y entonces salen los dos al pasillo, y nosotros hacemos quilombo en el aula, y la maestra tiene que aparecer un par de veces en la puerta y decir: <Al que se atreve hacer lío lo voy a suspender>. Pero, ella nunca nos ve porque siempre tenemos en la puerta a uno que hace de campana. Una vez me tocó a mí estar de campana y entonces lo vi a Ante quitarse eso, como se llama, de la pierna. Supongo que le dolía, no sé. Le vi el muñón.

VECINA: Una vez al año se tiene que operar del muñón. Y así hasta que termine de crecer.

VECINA: Ante vive con su papá. Son muy unidos.

VECINA: Juntos en las tristezas. Juntos en las alegrías. Nadie nuevo entra en su pequeña comunidad.

JELA: Hasta que un día.

VECINA: Hasta el momento en el que nace este drama.

JELA: ¡Arranquemos!

Silencio.

LJUBICA: ¡Feliz cumpleaños, Ante!

VECINA: ¡Feliz cumpleaños!

Todos se sonríen, listos para la foto.

Flash de cámara. Silencio.

ANTE:

Gracias. Hoy cumplo 12 años y me siento orgulloso. Vinieron muchos niños a mi fiesta y la estamos pasando lindo. Yo soplé las velas y pedí un deseo, pero no voy a decir cual. Ahora el cumpleaños ya casi terminó y quedamos pocos en la casa. Creo que fue un cumpleaños muy lindo y que estoy contento. Es raro eso de tener doce años.

VECINA: Ante, hoy cumplís doce años.

ANTE: Sí, yo tengo doce años.

VECINA: Pasaste por muchas cosas.

ANTE: Es verdad.

VECINA: Te quedaste sin mamá.

ANTE: Yo sé que me quedé sin mamá.

VECINA: No tenés una pierna.

ANTE: Lo sé.

VECINA: ¿Te duele?

ANTE: Ahora no.

VECINA: Ante…Yo soy tu vecina, ya lo escuchaste. Me conocés desde que tenés el uso de razón. Soy una de esas mujeres que pasan por la ciudad sin mirar a la gente. No ayudo a los ciegos a cruzar la calle, no sé cómo acercarme a ellos. Nunca doné un duro a causas benéficas. No por eso soy una mala persona, la gente que me conoce me quiere. Cada día vengo a tu casa. Ésa es mi obra benéfica. Pero, sin resultado. Todo sigue con su ritmo sin mí. De la misma manera que el ciego cruzará la calle de una vez y que juntarán suficiente dinero para causas benéficas sin que yo done mis cinco pesos. Ante, vos a menudo almorzás en mi casa. Entonces te hago chucrut y alguna carne. A vos te gusta la carne y no te gusta la sopa. A muchos niños no les gusta la sopa.

ANTE: Es verdad, a Ante no le gusta la sopa.

VECINA: A mí me parece, Ante, que vos estás triste.

ANTE: ¿Triste?

VECINA: Hoy es tu cumpleaños, acá estás, rodeado de todos tus amigos, pero vos estás algo triste.

ANTE: Bueno, lo que vos digas. Ante está un poco triste.

VECINA: ¿Y sabés por qué?

ANTE: No, no lo sé.

VECINA: ¿Tus amigos, te quieren?

ANTE: A veces jugamos al fútbol e intercambiamos figuritas.

VECINA: ¿Y todos tus amigos y amigas vinieron hoy a tu cumpleaños?

ANTE: Sí.

VECINA: Entonces, ¿por qué estás triste?

ANTE: ¡No lo sé!

[1] Se lee (iosip)

[2] Se lee (liúbitza)

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