Foto por: MIRJA 156

Categoría

Drama

Personajes

Personajes: 5F+ 3M

MIRJANA

40 años

VERONIKA

su hija, 15 años

VIOLETA

su madre, 70 años

SIMON

su ex marido, 50 años

GROZDANA

su amiga, 35 años

JAKOV

50 años

ANKICA

la mujer de Jakov, 45 años

LUCIO

el colega de Mirjana y Jakov, 30 años

Traducción

NIKOLINA ŽIDEK

Derechos de Autor

IVOR MARTINIĆ

Derechos de Traducción

NIKOLINA ŽIDEK
info@teatrocroata.com

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Drama sobre Mirjana y los que la rodean.

En el foco de atención está el personaje de Mirjana. Su relación con las personas que la rodean y la relación de esas personas con ella representan su biografía, su vida y su cotidianidad.

Así, Mirjana es hija, madre, ex mujer, amante, vecina y amiga. Así, Mirjana está feliz, triste, orgullosa, enamorada, desilusionada y amargada. En la cotidianidad que vive, de tantas reglas y papeles que juega en la vida, parece que se haya olvidado quién es ella en realidad. Lo intentará descubrir en los pocos momentos de soledad cuando está completamente sola, bebiendo café y fumando.

En algún momento, alguien dirá: “No te preocupes por la vida, lo que importa es que tú estés bien”. ¿Cómo llegar a ese “tú”? ¿Quiénes somos nosotros, de todas formas? ¿De qué estamos hechos? ¿Cómo construimos nuestras vidas y cómo hacemos equilibrio entre lo que somos, lo que se espera de nosotros y lo que quisiéramos ser?

Mientras observamos las vidas de Mirjana y los personajes que le rodean, podemos reconocernos a nosotros mismos y nuestra propia lucha por la vida que estamos viviendo. La lucha en la que hay belleza, tristeza, humor, dolor, pero también poesía.

Fragmentos

Fragmento Versión Española

MIRJANA:            No jodas, Simon, ¿qué quieres?

SIMON:               Nada, quería escucharte la voz.

MIRJANA:            ¿A mí?

SIMON:               Sí.

MIRJANA:            ¿Dónde está tu novia?

SIMON:               Salió. Al gimnasio.

MIRJANA:            Ajá.

SIMON:               ¿Qué hay de malo? La mujer quiere estar en forma.

MIRJANA:            ¿La estás engañando?

SIMON:               Un poco.

MIRJANA:            Eres un cerdo.

SIMON:               Sólo un par de veces, tuve suerte de alguna manera.

MIRJANA:            ¿Y no sospecha nada?

SIMON:               No. Es buena, trabaja mucho, así que…La pasamos bien.

MIRJANA:            Bueno, me alegro. Me tengo que ir, por favor, no me llames más.

SIMON:               Solo quería saber si recibiste el dinero.

MIRJANA:            No, todavía no.

SIMON:               Lo mandé hace una semana ya. Maldito correo.

MIRJANA:            Sí, maldito correo.

SIMON:                Aquí en Alemania eso se hace en un santiamén. Ahí todavía el correo llega a caballo.

MIRJANA:            Sí, a caballo. ¿Qué quieres de verdad, Simon?

 

Silencio.

 

SIMON:               ¿Le has dicho a Veronika del tío al que le puse los azulejos?

MIRJANA:            Sí.

SIMON:               ¿Y?

MIRJANA:            Nada. No quiere.

SIMON:                ¿Seguro le has dicho como se llama exactamente? Que lo busque en Internet, el tío hizo de todo.

MIRJANA:            No quiere. Simon, me tengo que ir.

SIMON:               Espera.

MIRJANA:            ¿Por qué me llamas, Simon?

SIMON:                Nada, perdóname. Quería escuchar a alguien, a mi tampoco se me hace fácil en el extranjero.

MIRJANA:            ¿Así que se te ha ocurrido joderme a mí?

SIMON:               Solo quería averiguar.

MIRJANA:            Ya has averiguado, venga.

SIMON:                ¿Por qué te pones así? ¿Tú crees que me sale barato llamar desde aquí?

MIRJANA:            Es domingo, es gratis, me lo dijiste.

SIMON:                Vale, sí. Pero la vez pasada que llamé no era domingo y no era gratis.

MIRJANA:            Entonces, cuelga. Si no lo haces tú, lo hago yo.

SIMON:               Bueno, bueno. Solo quería preguntar cómo está ella.

MIRJANA:            Bien.

SIMON:               ¿Eso es todo?

MIRJANA:            Ayer sacó un diez.

SIMON:               Fenomenal. ¿En qué asignatura?

MIRJANA:            En lengua.

SIMON:               Yo escribía buenas redacciones. Me habían publicado una.

MIRJANA:            De gramática.

SIMON:               Joder, no era bueno en eso. En eso debe haber salido a ti.

MIRJANA:            Seguro.

SIMON:               Acaba de entrar Fani.

MIRJANA:            Mándale recuerdos.

SIMON:               Bueno, luego.

Silencio.

MIRJANA:            ¿No sabe con quién estás hablando?

 

SIMON:               Se ha ido al cuarto. Para qué se va a poner nerviosa por nada.

MIRJANA:            Qué miserable que eres. Te tengo lástima, Simon. De verdad.

Silencio.

MIRJANA:            ¿Hace cuánto que no la quieres?

SIMON:               Un tiempo.

MIRJANA:            No me llames más, por favor.

SIMON:               Mirjana….

MIRJANA:            Por favor, Simon. Por favor.

Silencio.

SIMON:               De acuerdo.

Silencio.

ANKICA:              Aquí estoy, he llegado.

MIRJANA:            Hola, Ankica.

ANKICA:              ¿Ha empezado la recepción?

MIRJANA:            Todavía no.

ANKICA:              He traído la tarta. ¿Hay lugar en la nevera?

MIRJANA:            Lo encontraremos.

ANKICA:              Qué dulce que eres.

MIRJANA:            Estás bonita.

ANKICA:              Gracias.

Silencio.

ANKICA:              ¿Mi marido todavía no ha llegado?

MIRJANA:            Todavía no ha terminado con la reunión.

ANKICA:              Venga. ¿Te ayudo en algo?

MIRJANA:          Puedes doblar las servilletas.

ANKICA:                   Vale.

 

Ankica se sienta. Entra Grozdana.

 

MIRJANA:            Ey, Grozdana, ¿qué haces tú aquí?

GROZDANA:           No sé. He venido.

MIRJANA:            Ankica, te presento a Grozdana.

ANKICA:              Un placer.

GROZDANA:        Igualmente.

MIRJANA:            Sentaos.

 

Las tres mujeres se sientan.

 

ANKICA:              Grozdana, tus zapatos son muy bonitos.

GROZDANA:        Muchas gracias, los uso muy poco. Son anatómicos.

MIRJANA:            A mí los míos me aprietan.

GROZDANA:        ¿Cómo está tu hijo?

ANKICA:              Está bien. Sabes, no es fácil cuando se vive tan lejos. Solo. Pero, de alguna manera es mejor así. Él tiene su vida, nosotros tenemos la nuestra.

 

GROZDANA:        Y yo la mía. La mía durará poco. Qué desperdicio de la vida.

MIRJANA:            Pero no te preocupes por la vida, lo que importa es que tú estés bien.

ANKICA:              Eso es lo que digo yo.

MIRJANA:            Ankica, esa tarta es genial.

ANKICA:              ¿A que sí?

GROZDANA:        A mí los pasteles no me salen muy bien.

ANKICA:              Eres joven. Necesitas práctica.

GROZDANA:         Sí, pero me quedan solo dos años más. No lograré entrar en práctica. Una lástima.

MIRJANA:            Los dulces se pueden comprar. Los hay muy ricos y muy baratos.

GROZDANA:         Hoy mi marido ha llegado a casa y yo tenía miedo de que intentara dejarme, pero se ha comportado bien. Hasta he hablado mal de su madre un poco, pero no se lo ha tomado demasiado a pecho. Lo quiero, ¿os lo he dicho?

MIRJANA:            No.

 

GROZDANA:         Lo quiero de verdad. En la vida no necesito nada más que a él. Él a mí también me quiere. Un poco menos de lo que yo lo quiero a él, pero también me quiere. El único problema es que también quiere a su madre. La vieja perra malfollada. Y que yo empezaré a quererlo cada vez más.

ANKICA:              Hay que saber parar.

GROZDANA:        Claro, y yo, con lo tonta que soy, no lo sé hacer.

MIRJANA:            Venga, que todo saldrá bien…

ANKICA:              ¿Y tú, Mirjana, qué vas a hacer ahora?

MIRJANA:            ¿Yo? Yo no voy a hacer nada. Yo sólo voy a vivir. Dicen que la vida es un regalo, un regalo que tarde o temprano te aburre. Ya no sabes qué hacer con él, lo pones en el armario…sabes como se dice…

ANKICA:              Hay que ventilar los armarios todo el tiempo.

GROZDANA:        Sí. Ahí se puede encontrar de todo.

ANKICA:              Hasta polillas.

GROZDANA:        Sí. Hasta polillas.

MIRJANA:            Qué bonita conversación.

ANKICA:              Sí, realmente bonita.

GROZDANA:        Una lástima, Ankica, que no nos conozcamos.

ANKICA:              Una lástima, sí. Eres buena de verdad. ¿Cómo me has dicho que te llamas?

GROZDANA:        Grozdana.

ANKICA:              Grozdana. Ha sido un placer.

 

Silencio.

 

VIOLETA:            ¿Mirjana?

MIRJANA:            ¿Qué haces tú aquí?

VIOLETA:            No voy a tardar mucho. He venido a decirte que hoy cerca de las seis me moriré.

MIRJANA:            ¿Cómo?

 

VIOLETA:            Que sí. Un ACV. Ahí, en el hospital.

Silencio.

MIRJANA:            ¿No te van a poder salvar?

VIOLETA:            Desgraciadamente, no. Pobres, intentaron reanimarme durante mucho tiempo.

MIRJANA:            ¿A qué hora me has dicho? ¿A las seis?

VIOLETA:            Sí.

MIRJANA:            Es justo después de la recepción. No vale la pena ir hasta la casa, me voy directamente al hospital.

VIOLETA:            No corras, ellos se van a hacer cargo de mí.

MIRJANA:            ¿Tienen mi número?

VIOLETA:             Sí. No te preocupes. Van a encontrar tu número en mi abrigo. No corras, por favor.

MIRJANA:            Pero, está bien. No me molesta.

Silencio.

VIOLETA:            Así que, nada.

MIRJANA:            Lo siento.

VIOLETA:            Yo también. Mi más sentido pésame.

MIRJANA:            Gracias.

VIOLETA:            ¿Llamas a papá?

MIRJANA:            Sí, claro. Ni bien me entere que estés muerta.

VIOLETA:            Él seguro que va a querer venir aquí.

MIRJANA:            Sí, seguro. Que venga. Yo dormiré en el sofá.

VIOLETA:            En el entierro… por favor, vístete bien.

MIRJANA:            Lo voy a hacer.

VIOLETA:            Y no tomes la comunión, por favor.

MIRJANA:            Lo sé.

VIOLETA:            Ya sabes cómo es la gente…

MIRJANA:            Sí.

 

VIOLETA:            Pues nada, me tengo que ir…

MIRJANA:            Bueno. Gracias.

VIOLETA:            ¿Por qué?

MIRJANA:            Por haberme dado a luz.

VIOLETA:            Nada, nada…

MIRJANA:            Te quiero, lo sabes…

VIOLETA:            No.

MIRJANA:            Te quiero, mamá. Lloraré al enterarme.

VIOLETA:            ¿Mucho?

MIRJANA:            Mucho. Los transeúntes me ayudarán a levantarme en la calle.

VIOLETA:            Gracias. Me voy.

MIRJANA:            Vale, adiós.

VIOLETA:            Adiós.

 

Silencio.

 

 


Fragmento Versión Argentina

MIRJANA:               No jodas, Simon, ¿qué querés?

SIMON:                    Nada, quería escucharte la voz.

MIRJANA:               ¿A mí?

SIMON:                    Sí.

MIRJANA:               ¿Dónde está tu novia?

SIMON:                    Salió. Al fitness.

MIRJANA:               Ajá.

SIMON:                    ¿Qué hay de malo? La mujer quiere estar en forma.

MIRJANA:               ¿La estás engañando?

SIMON:                    Un poco.

MIRJANA:               Sos un cerdo.

SIMON:                    Sólo un par de veces, tuve suerte de alguna manera.

MIRJANA:               ¿Y no sospecha nada?

SIMON:                    No. Es buena, trabaja mucho, así que…La pasamos bien.

MIRJANA:               Bueno, me alegro. Me tengo que ir, por favor, no me llames más.

SIMON:                    Sólo quería saber si recibiste el dinero.

MIRJANA:               No, todavía no.

SIMON:                    Lo mandé hace una semana ya. Maldito correo.

MIRJANA:               Sí, maldito correo.

SIMON:                    Acá en Alemania eso se hace en un santiamén. Ahí todavía el correo llega a caballo.

MIRJANA:               Sí, a caballo. ¿Qué querés de verdad, Simon?

Silencio.

SIMON:                    ¿Le dijiste a Veronika del tipo al que le puse los cerámicos?

MIRJANA:               Sí.

SIMON:                    ¿Y?

MIRJANA:               Nada. No quiere.

SIMON:                     ¿Seguro le dijiste como se llama exactamente? Que lo escriba en Internet, el tipo hizo de todo.

MIRJANA:               No quiere. Simon, me tengo que ir.

SIMON:                    Esperá.

MIRJANA:               ¿Por qué me llamás, Simon?

SIMON:                     Nada, perdoname. Quería escuchar a alguien, a mi tampoco se me hace fácil en un país extranjero.

MIRJANA:               ¿Así que se te ocurrió joderme a mí?

SIMON:                    Sólo quería averiguar.

MIRJANA:               Ya averiguaste, dale.

SIMON:                     ¿Por qué te ponés así? ¿Vos creés que me sale barato llamar desde acá?

MIRJANA:               Es domingo, es gratis, ya lo dijiste.

SIMON:                     Bueno, sí. Pero la vez pasada que llamé no era domingo y no era gratis.

MIRJANA:               Entonces, colgá. Si no lo hacés vos, lo hago yo.

SIMON:                    Bueno, bueno. Sólo quería preguntar cómo está ella.

MIRJANA:               Bien.

SIMON:                    ¿Eso es todo?

MIRJANA:               Ayer sacó un diez.

SIMON:                    Genial. ¿En qué materia?

MIRJANA:               En lengua.

SIMON:                    Yo escribía lindas composiciones. Me habían publicado una.

MIRJANA:               De gramática.

SIMON:                    A la mierda, no era bueno en eso. Lo debe haber sacado de vos.

MIRJANA:               Seguro.

SIMON:                    Acaba de entrar Fani.

MIRJANA:               Mandale saludos.

SIMON:                    Bueno, después.

Silencio

MIRJANA:               ¿No sabe con quién estás hablando?

SIMON:                    Se fue al cuarto. Para qué se va a poner nerviosa al pedo.

MIRJANA:               Qué miserable que sos. Te tengo lástima, Simon. De verdad.

Silencio.

MIRJANA:               ¿Hace cuánto que no la querés?

SIMON:                    Un tiempo.

MIRJANA:               No me llames más, por favor.

SIMON:                    Mirjana….

MIRJANA:               Por favor, Simon. Por favor.

Silencio.

SIMON:                    Está bien.

Silencio.

ANKICA:                  Acá estoy, yo vine.

MIRJANA:               Hola, Ankica.

ANKICA:                  ¿Empezó la recepción?

MIRJANA:               Todavía no.

ANKICA:                  Traje la torta. ¿Hay lugar en la heladera?

MIRJANA:               Lo encontraremos.

ANKICA:                  Qué dulce que sos.

MIRJANA:               Estás linda.

ANKICA:                  Gracias.

Silencio.

ANKICA:                  ¿Mi marido todavía no llegó?

MIRJANA:                Todavía no terminó con la reunión.

ANKICA:                  Está bien. ¿Te ayudo en algo?

MIRJANA:              Podés doblar las servilletas.

ANKICA:                   Bueno.

Ankica se sienta. Entra Grozdana.

MIRJANA:               Ey, Grozdana, ¿qué hacés vos acá?

GROZDANA:           No sé. Vine.

MIRJANA:               Ankica, te presento a Grozdana.

ANKICA:                  Un gusto.

GROZDANA:          Igualmente.

MIRJANA:               Siéntense.

Las tres mujeres se sientan.

ANKICA:                  Grozdana, tus zapatos son muy lindos.

GROZDANA:          Muchas gracias, los uso muy poco. Son anatómicos.

MIRJANA:               A mí los míos me aprietan.

GROZDANA:          ¿Cómo está tu hijo?

ANKICA:                  Está bien. Sabés, no es fácil cuando se vive tan lejos. Solo. Pero, de alguna manera es mejor así. Él tiene su vida, nosotros tenemos la nuestra.

GROZDANA:          Y yo la mía. La mía durará poco. Qué desperdicio de la vida.

MIRJANA:               Pero no te preocupes por la vida, lo que importa es que vos estés bien.

ANKICA:                  Eso es lo que yo digo.

MIRJANA:               Ankica, esa torta es genial.

ANKICA:                  ¿Sí, no?

GROZDANA:          A mí los pasteles no me salen muy bien.

ANKICA:                  Sos joven. Necesitás práctica.

GROZDANA:          Sí, pero me quedan sólo dos años más. No lograré entrar en práctica. Una lástima.

MIRJANA:               Los dulces se pueden comprar. Los hay muy ricos y muy baratos.

GROZDANA:          Hoy mi marido llegó a casa. Yo tenía miedo de que intentara dejarme, pero se portó bien. Hasta le puteé la madre un poco, pero no me lo tomó demasiado  mal. Lo quiero, ¿lo dije?

MIRJANA:               No.

GROZDANA:          Lo quiero de verdad. En la vida no necesito nada más que a él. Él a mí también me quiere. Un poco menos de lo que yo lo quiero a él, pero también me quiere. El único problema es que también quiere a su mamá. La vieja perra malcogida. Y que yo empezaré a quererlo cada vez más.

ANKICA:                  Hay que saber parar.

GROZDANA:          Sí, yo, soy la más boba, no lo sé hacer.

MIRJANA:               Dale, estará todo bien…

ANKICA:                  ¿Y vos, Mirjana, qué vas a hacer ahora?

MIRJANA:                ¿Yo? Yo no voy a hacer nada. Yo sólo viviré. Dicen que la vida es un regalo, un regalo que tarde o temprano te aburre. Ya no sabés qué hacer con él, lo metés en el placar…sabés como se dice…

ANKICA:                  Hay que ventilar los placares todo el tiempo.

GROZDANA:          Sí. Ahí se puede encontrar de todo.

ANKICA:                  Hasta  polillas.

GROZDANA:          Sí. Hasta polillas.

MIRJANA:               Qué linda conversación.

ANKICA:                  Sí, realmente linda.

GROZDANA:          Una lástima, Ankica, que no nos conozcamos.

ANKICA:                  Una lástima, sí. Sos buena de verdad. ¿Cómo me dijiste que te llamabas?

GROZDANA:          Grozdana.

ANKICA:                  Grozdana. Fue un placer.

Silencio.

VIOLETA:                ¿Mirjana?

MIRJANA:               ¿Qué hacés vos acá?

VIOLETA:                No tardo mucho. Vine a decirte que hoy cerca de las 6 me moriré.

MIRJANA:               ¿Cómo?

VIOLETA:                Sí. Un ACV. Ahí en el hospital.

Silencio.

MIRJANA:               ¿No te van a poder salvar?

VIOLETA:                Desgraciadamente, no. Pobres, intentaron reanimarme durante mucho tiempo.

MIRJANA:               ¿A qué hora dijiste? ¿A las 6?

VIOLETA:                Sí.

MIRJANA:                Es justo después de la recepción. No va a valer la pena ir hasta el departamento, me voy directamente al hospital.

VIOLETA:                No te apures, ellos se van a hacer cargo de mí.

MIRJANA:               ¿Tienen mi número?

VIOLETA:                 Sí. No te preocupes. Van a encontrar tu número en mi abrigo. No te apures, por favor.

MIRJANA:               Pero, está bien. No me es molestia.

Silencio.

VIOLETA:                Así que, bueno.

MIRJANA:               Lo siento.

VIOLETA:                Yo también. Mi más sentido pésame.

MIRJANA:               Gracias.

VIOLETA:                ¿Llamás a papá?

MIRJANA:               Sí, obvio. Ni bien me entere que estés muerta.                                                       

VIOLETA:                Él seguro que va a querer venir acá.

MIRJANA:               Sí, seguro. Que venga. Yo dormiré en el sofá.

VIOLETA:                En el entierro…por favor, vestite bien.

MIRJANA:               Lo voy a hacer.

VIOLETA:                Y no recibas la comunión, por favor.

MIRJANA:               Lo sé.

VIOLETA:                Sabés como es la gente…

MIRJANA:               Sí.

VIOLETA:                Nada, me tengo que ir…

MIRJANA:               Bueno. Gracias.

VIOLETA:                ¿Por qué? 

MIRJANA:               Por haberme dado a luz.

VIOLETA:                Nada, nada…

MIRJANA:               Te quiero, lo sabés…

VIOLETA:                No.

MIRJANA:               Te quiero, mamá. Lloraré al enterarme.

VIOLETA:                ¿Mucho?

MIRJANA:               Mucho. Los transeúntes me ayudarán a levantarme en la calle.

VIOLETA:                Gracias. Me voy.

MIRJANA:               Dale, chau.

VIOLETA:                Chau.

 

Silencio


PREMIOS A LA TRADUCCIÓN

2017 Distinción del Premio Teatro del Mundo que otorga el Centro Cultural Ricardo Rojas, UBA Buenos Aires a la traducción (Nikolina Židek)

2018 I Premio Alfred de Musset que otorga la editorial española Ediciones Irreverentes a la traducción (Nikolina Židek)

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