Foto por: Krasnodar Peršun

Categoría

DRAMA

Personajes

Personajes: 1M + 1 F

ELLA

una mujer de entre 30 y 35 años

ÉL

un hombre de entre 30 y 35 años

Traducción

NIKOLINA ŽIDEK

Derechos de Autor

DARKO LUKIĆ

Derechos de Traducción

NIKOLINA ŽIDEK
info@teatrocroata.com

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Extranjeros.

Cuando la vida de dos personas es marcada por la guerra, nada queda igual. Una mujer y un hombre se cruzan en encuentros reales y posibles, en lo que realmente pasó y lo que pudo haber pasado, en lo que la vida creó en la época de la paz y lo que la guerra destruyó, en lo que fueron y lo que pudieron ser, lo que pensaban poder conseguir y lo que nunca van a poder hacer por la guerra. En esos encuentros de acontecimientos pasados y posibilidades futuras, en el contraste entre las historias de él y de ella, el único hecho real y seguro es la guerra.

Fragmentos

Fragmento Versión Argentina

TODO ESTARÁ BIEN

Vagón del subterráneo. Parada. Él está sentado y lee un libro. Se escucha la puerta abrir. Desde el OFF se escucha la voz grabada de anuncios del subterráneo de Londres.

OFF: Please mind the gap between the train and the platform. This is Chiswick Park.

En el último momento entra Ella. Se siente al lado de Él. Él se da la vuelta, la ve a Ella, la observa concentrado, se acuerda, la reconoce.

Ella no lo nota. Está pensativa.

ÉL: Sos vos.

Ella se da vuelta.

ELLA: ¿Perdón?

ÉL: Lo sabía.

ELLA: ¿Qué cosa?

ÉL: Beba del tercero B. La chica más bonita del colegio.

ELLA: Ay, no exageres…

Lo reconoce

ELLA: ¡Sos vos, de verdad!

ÉL: Ajá.

ELLA: ¿Qué haces acá?

ÉL: Y bue….vivo acá. ¿Y vos también?

ELLA: No lo sé.

ÉL: ¿Cómo que no lo sabés?

ELLA: No sé si vivo. Resido. Acá.

ÉL: Te entiendo, todos la pasamos igual.

ELLA: ¿Todos, quiénes?

ÉL: Los inmigrantes.

ELLA: No, no es eso. Bueno, es, era así…pero me casé acá con un inglés, obtuve los documentos, el trabajo, no soy una inmigrante común, una bloody immigrant.

ÉL: Pero de alguna manera, vivís como si no vivieras…Yo lo veo así. Yo también tengo todo en orden, tengo todo, la paso bárbaro, es decir, bárbaro no, pero tengo todo…pero igual, a veces pienso que todo va a pasar y que se reanudará lo de antes…y así desde hace veinte años.

ELLA: ¿Ya pasaron veinte años?…

ÉL: Y, sacá la cuenta…

ELLA: Dejé de sacar la cuenta. Todas mis cuentas se echaron a perder, así que dejé de calcular.

ÉL: Qué bien dicho. Seguís siendo poetisa. Sigo recordando las poesías que escribías en la secundaria…

ELLA: Ay, por favor, ¿qué chica no escribe poesía en la secundaria?

ÉL: ¿Estudiaste literatura e inglés como querías?

ELLA: No. Estudié farmacia, como quería mi madre.

ÉL: Bueno…mis padres también decían que hay que estudiar algo que te da mejores oportunidades para obtener un trabajo y tener seguridad.

ELLA: Eso. Cuando obtengas el diploma y dos días después destruyen tu ciudad con bombas y revientan tu país, para que tengas un papel con el que pedirás limosna por Inglaterra como una dama, una farmacéutica. Y para que nunca tengas los recuerdos universitarios que querías tener… Nuestras madres saben mejor que nosotros lo que es lo mejor para nosotros… ellas tienen unos guiones geniales para nosotros, pero los joden cerca del final de la película. Y nos joden a nosotros. De paso.

ÉL: Y, qué le vas a hacer, es su trabajo. A mí, mi madre casi me casó. Por suerte estalló la guerra.

ELLA: ¿Y después te casaste?

ÉL: Tres veces.

ELLA: Qué bien.

ÉL: ¿Y vos?

ELLA: ¿Yo qué?

ÉL: ¿Cuántas veces?

ELLA: Una sola. Con un inglés.

ÉL: Que bien…es algo duradero.

ELLA: Muy duradero…duró dos años enteros.

ÉL: Bueno, me alegro mucho verte. No sabía que vivías en Londres.

ELLA: Yo tampoco lo sabía… Que vivía. Hasta hace poco.

ÉL: No está mal acá…digo, la ciudad no está mal. Especialmente cuando tenés trabajo, todo está prolijo, seguro, hay orden…Hace poco estuve allá, en nuestro país, para tramitar unos papeles, mierda, acá en Inglaterra me olvidé por completo que nuestra gentuza ni siquiera sabe formar la fila. Se abre la ventanilla, y todos corren como una manada. Yo estaba ahí de lado, esperando a que llamaran mi nombre, o que me dieran un número, hasta que me acordé que en lo de nosotros todo va a codazos… me abrí el paso en un segundo. Algunas cosas no se olvidan, como andar en bici, nadar… La empleada detrás del vidrio estaba revolviendo los papeles…y dijo „Señor, ¿esto qué es?“ Le dije „la solicitud“, y ella dijo …Hola…Hola, Beba, ¿estás acá?

ELLA (ausente): ¿Eh…?

ÉL: Te fuiste.

ELLA: No me fui. La empleada, la gentuza, la solicitud…

ÉL: Ah, sí. Y, creo, no se está tan mal acá. Si no fuera por el clima. El clima de acá me mata.

ELLA: A mí no me molesta. El clima. Por lo menos no es sofocante.

ÉL: No me refiero al clima del subte, sino de Londres. Hace frío y llueve constantemente.

ELLA: No importa.

ÉL: Mirá, estamos en verano y vos tenés que usar el gorro.

ELLA: No es por el clima. El gorro.

ÉL: ¿Sino?

ELLA: Por el pelo. No lo tengo.

ÉL: ¿El pelo?

ELLA: La quimioterapia…

ÉL: Uh, sorry…lo siento.

ELLA: Yo también.

ÉL: Todo saldrá bien. Hoy en día…una amiga mía…

ELLA: Ya sé, ya sé…te lo agradezco. Todos ya me contaron de una mujer que tomaba unos tés, iba a un curandero, probó una medicina americana, y ahí está, hecha a nueva, mejor que antes del cáncer. Nadie menciona a las mujeres que ya no están…

ÉL: Pero yo estoy seguro…

ELLA: … que todo saldrá bien. ¡Y yo también!

Oscuridad.

 

SUPERNUMERARIO

 

Él espera solo y nervioso. Detrás de la escena se escucha el teléfono. Se escucha la voz de Ella en el teléfono, lleva una conversación corta e incomprensible. Viene Ella.

ÉL:¿Y?

ELLA: Buen día.

ÉL: Buen día.

ELLA: Perdoná por la demora, duró un poco.

ÉL: ¿Y?

ELLA: Y, cómo decírtelo…

ÉL: Directamente. ¿Los encontraste?

ELLA: (saca del bolso un cuaderno) No sabés a cuánta gente tuve que llamar…no tenés ni la más mínima idea en qué desorden están los censos.

ÉL: No los encontraste.

ELLA: Pará, despacito…no dije eso. Capaz que sí.

ÉL: ¿Capaz?

ELLA: (abre el cuaderno) Pienso que tengo una pista. Ahora vos me tenés que ayudar. Sabés, hay una pequeña confusión con los nombres y los apellidos…y ni hablemos de la residencia permanente y temporal.

ÉL: No entiendo. O están, o no están. Si están muertos, decime, estoy preparado, desde hace años que me estoy preparando para recibir esa noticia.

ELLA: No es tan simple – vivo-muerto.

ÉL: ¿Existe una tercera posibilidad? ¿Desaparecido?

ELLA: Una tercera, quinta, vigésima…se quemaron los archivos, se perdieron los documentos, se destruyeron a propósito, se expidieron los documentos precarios, los empleados semianalfabetos inscribieron los datos mal….así que para muchas personas no se puede decir con seguridad si están muertas, vivas, perdidas u otra o tercera cosa.

ÉL: Cuánta gente nuestra encontré por el mundo, todos están un poco vivos, un poco muertos, bastante perdidos y muchas cosas más. Yo sólo quiero ver qué pasa con los míos, para estar tranquilo de una vez por todas…

ELLA: (lee) Bueno, en cuanto a tu hermano, tenemos el mismo nombre y el mismo año, pero el apellido es diferente… ¿Es tu medio hermano?

ÉL: No puede ser otro apellido.

ELLA: OK, entonces tenemos el mismo nombre y apellido, pero de acuerdo a la fecha de nacimiento tiene más de setenta años.

ÉL: Cuarenta. Y uno.

ELLA: Acá coincide solo el apellido, el nombre es parecido, podría estar mal escrito, estuvo en un campo de concentración…

ÉL: No estuvo, de lo que yo sepa.

ELLA: ¿Y cuánto sabes?

ÉL: No estuvo. En un campo de concentración. No.

ELLA: Entonces hay que investigar al primero con más detalle. ¿No habrá tomado el apellido de la mujer?

ÉL: ¿Es extranjero?

ELLA: No, es paisano.

ÉL: De ninguna manera. Si se hubiera casado con una extranjera podría ser que tomaría un apellido extranjero por los papeles, pero ¿qué paisano nuestro jamás tomó el apellido de la esposa? Ni con un guión en el medio.

ELLA: Hablando de guiones, ¿tu madre tuvo dos apellidos?

ÉL: No. Una tía lejana sí, tía segunda, imaginate el escándalo en la familia. Una mujer de campo, ¿con dos apellidos?!? Cuando estaba por casarse, quería mantener su apellido y agregar el de marido con un guión en el medio. Y el suegro le preguntó, ‘decime, hija, ¿tenés miedo de que se te caiga la venta de los discos’?

ELLA: Hablando de la emancipación femenina…Con tu madre es más difícil que con tu hermano… No se puede llegar a los registros de nacimiento porque están destruidos y revisar todos los registros de domicilio…

ÉL: (nervioso) En resumidas cuentas, no los encontraste.

ELLA: En resumidas cuentas, gasté un mes, hice no sé cuántas llamadas telefónicas y escribí no sé cuántos correos electrónicos intentando encontrarlos.

ÉL: Lo sé, perdoname, gracias por haberlo intentado….Yo ya perdí toda la esperanza y vos de repente me la despertaste y estaba casi seguro…

ELLA: ¿Te puedo preguntar algo?

ÉL: Por supuesto, preguntá.

ELLA: ¿Por qué inicias la búsqueda ahora?

ÉL: ¿Cómo por qué? Para encontrar a los míos.

ELLA: Ya sé, ¿pero por qué?

ÉL: Se trata de mi madre y mi hermano, no sé si sobrevivieron la guerra, no entiendo qué te parece raro en eso.

ELLA: Perdón, me contaste la historia…

ÉL: Es verdad, antes de la guerra no estaba en buenas relaciones con ellos.

ELLA: Para ser precisos, los dejaste antes de la guerra, nunca te comunicaste con ellos durante la guerra, y ahora de repente harías todo lo posible para encontrarlos. No entiendo. Decís que de todas maneras no tenían nada valioso de los inmuebles.

ÉL: No es por los inmuebles. Sabés que acá tengo todo lo que necesito.

ELLA: Lo sé. Pero no entiendo…los dejaste…

ÉL: Yo no los dejé a ellos, ellos me dejaron  a mí. Me rechazaron.

ELLA: Ajá… nada, bueno, perdón, no importa, sigo buscando.

ÉL: No te conté todo. Yo no me fui a Inglaterra porque tenía ganas de irme. Tuve que irme.

ELLA: Todos tuvimos que irnos.

ÉL: La guerra no tiene nada que ver con eso. Eso fue antes de la guerra.

ELLA: Bueno, sigo buscando o…

ÉL: Durante más de veinte años me mintieron, más de veinte años…

ELLA: ¿Tu madre y tu hermano?

ÉL: Todos. Todos. Y ellos dos especialmente, porque yo vivía con ellos, comía con ellos todos los días, estaba sentado con ellos…nunca me lo mencionaron, nunca me lo dieron a entender.

ELLA: ¿Qué cosa?

ÉL: Que no soy uno de ellos. Que fui adoptado.

ELLA: Ah, eso…pues, mucha gente no se lo dice a los niños para no herirlos, o tienen miedo por cómo lo recibirán…

ÉL: Los niños quizás, pero yo tenía más de veinte años.

ELLA: Dicen que la cosa se pone difícil con el pasar del tiempo. La gente se acostumbra a su piel, no es fácil cuestionar a uno mismo, todo lo que creías que eras.

ÉL: No me digas.

ELLA: Bien, creo que tenías razón y que te apresuraste al irte y que tenés razón ahora que los estás buscando. Quieras o no ellos eran…ellos son parte de tu vida.

ÉL: Son más que eso. Ellos son parte de mí. Yo soy ellos. Ellos… ¿entiendes? Ellos.

ELLA: ¿Intentaste hablar con alguien sobre eso?

ÉL: Estoy hablándolo con vos ahora.

ELLA: Con un profesional…

ÉL: Te referís a un psicólogo. Yo no estoy loco. Todavía.

ELLA: No necesitás a un psicólogo cuando estás loco, sino para no enloquecer.

ÉL: Y si ya estoy loco. Ellos son…ellos.

ELLA: ¿Quiénes?

ÉL: Las cosas estaban subiendo de temperatura, todo iba hacia una guerra pero todos fingíamos que no fuera a terminar así, no queríamos verlo para que eso nunca pasara, pero todo se rompía por las costuras y donde mirábamos desde esas fisuras salía el olor y la mierda…se recontaban los vecinos en los edificios, se recontaban los nombres y los apellidos en las puertas de entrada, por primera vez en la terminal de ómnibus escuché a un tipo contando los nombres, diciéndole al otro a su lado (los ganamos seis a cuatro). Y yo en mi casa, a mi madre y a mi hermano les conté que esto era una idiotez y que era tonto y qué harían ahora, por ejemplo, las personas de matrimonios mixtos que pertenecían a los dos equipos…y ella entonces me lo dijo. Entonces. Recién entonces.

ELLA: ¿Qué te dijo?

ÉL: Que yo era del “otro equipo” adoptado por “el nuestro”. O, si querés, que yo era “nuestro” adoptado por los “otros”. Es lo mismo.

ELLA: Entiendo. No fue el momento más adecuado para enterarse…

ÉL: Ellos me recontaron, ¿entiendes? Me recontaron y me pusieron en la rúbrica “los suyos”. Y luego me dijeron que ellos son „los nuestros“. Si no hubiera ocurrido el recuento, nunca me lo habrían dicho. Supongo que se pasaron días hablando de eso, quién soy yo, qué soy yo, de quién soy yo, si mi sangre iba a luchar contra ellos, si era seguro que yo durmiera bajo el mismo techo, la sangre tira, son todos iguales…en ese recuento al final salí como un supernumerario.

ELLA: No exageres. Tal vez hubieran pensado que tenías derecho de saberlo. Para tener derecho a optar.

ÉL: ¿Optar? ¿Por qué cosa? ¿En contra de mi madre y mi hermano? ¿En el nombre de quién? ¿De una madre de la que ni sabía que existía? ¿Qué opción tenía? Ellos me recontaron a mí…Estuve borracho tres días, y el cuarto, así, con resaca, subí al avión y me fui a Inglaterra, donde tenía a un viejo amigo…obvio, de la rúbrica de “los suyos”, porque no conocía a muchos de los “nuestros”.

ELLA: Lo siento. De verdad.

ÉL: Lo sé. Seguramente te preguntás por qué no cambié mi nombre y mi apellido…

ELLA: ¿Y por qué lo harías? Desde hace toda la vida te llamás así.

ÉL: Estoy mal inscripto. Toda la vida. No tengo ni idea quién soy ni qué soy. Ni de quién soy.

ELLA: ¿Creés que sos el único que se siente así? Yo vine a Inglaterra por la guerra, esperé que pasara para volver, un año, dos, tres…y me quedé. Todo cambió para mí, el idioma, las costumbres, los hábitos… Perdí todo contacto con la gente que antes me importaba más que la vida, empecé a vivir con algunas personas que eran unos extraños totales… La pregunta quién soy, quién soy yo ahora, si soy la misma de antes, si la de antes es yo, quién soy yo en realidad, la de ahora o una tercera, esas preguntas ahora me acechan desde la oscuridad cada vez que paro por un segundo, para descansar, para hacer una pausa, para pensar…las ahuyento constantemente, a veces como las moscas, a veces como las cucarachas…y las ahuyento. Ahuyento.

ÉL: Pero vos por lo menos sabés…

ELLA: ¿Qué cosa? Cómo puedo saber si no fui adoptada, pero tan sólo no tuvieron tiempo o voluntad para decírmelo. ¿Y por qué eso importa? Además, el hecho de que ahora los estás intentando encontrar, que los estás buscando…

ÉL: Eso no es porque yo sea bueno, sino porque no me puedo tranquilizar y porque de alguna manera, no sé cómo, me estoy intentando ubicar para saber dónde estoy, quién soy, de quién soy…

ELLA: Vamos a dividir este problema en dos…Primero, vamos a buscar a tu mad… a esos dos nombres hasta que los encontremos. Segundo, te vas a poner en contacto con mi psicólogo para trabajar en esa historia tuya.

ÉL: ¿Vos vas a un psicólogo?

ELLA: Sí.

ÉL: ¿Pero, por qué? Quiero decir, no estás loca…

ELLA: Gracias. Si te parece a vos, entonces es sólo gracias al hecho de que me ve un psicólogo.

ÉL: ¿Y qué, eso es algo bueno?

ELLA: Excelente. Creo que sin eso me habría vuelto loca.

ÉL: Gracias. Te lo digo de verdad, gracias…

ELLA: Ahora en las películas se dice “para eso están los amigos”.

ÉL: Para ser más precisos, compañeros de colegio.

ELLA: Para ser más precisas, compañeras de colegio.

Detrás del escenario se escucha el teléfono.

ELLA: Tengo que atender…

Ella se va.

Detrás de la escena se escucha el teléfono. Se escucha la voz de Ella en el teléfono, lleva un conversación corta e incomprensible. El está esperando, nervioso.

Viene Ella.

ELLA: ¿Y?

ELLA: Buenos días.

ÉL: Buenos días.

ELLA: Perdón por la demora, duró un poco.

ÉL: ¿Y?

ELLA: No hay ningún problema, te extendí el permiso.

ÉL: Gracias. Te lo digo de verdad, gracias…

ELLA: Ahora en las películas se dice “para eso están los amigos”.

ÉL: Para ser más precisos, compañeros de colegio.

ELLA: Para ser más precisas, compañeras de colegio.

ÉL: Eso.

ELLA: ¿Tenés a alguien más quien necesita la extensión? ¿Un pariente?

ÉL: No, no, no tengo a nadie.

Oscuridad


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