Categoría

DRAMA

Personajes

Personajes: 3M + 4 F

MILA, a fines de los veinte años;

croata

TJAŠA, a mediados de los veinte años;

de Europa del Este

ERIK, a mediados de los treinta años;

noruego

MARKO, a fines de los veinte años;

serbio

GAYLE, a fines de los veinte años;

neozelandesa

MICHI, ronda los 50 años;

búlgaro

MARTA, ronda los 50 años;

de todos lados

Traducción

NIKOLINA ŽIDEK

Derechos de Autor

Joe Phillips, Curtis Brown Agency

Derechos de Traducción

NIKOLINA ŽIDEK
info@teatrocroata.com

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Fragile!.

London, el día de hoy: una aspirante a actriz de Croacia, un cómico stand-up serbio, un mafioso búlgaro, un periodista noruego, una víctima de trata de personas sexual moldava… Gran ciudad, grandes sueños, grandes fracasos.

Fragile! sigue las historias de este grupo de extranjeros que vinieron a Londres y dejaron sus lugares de origen por diferentes motivos, pero todos por una marcada sensación de no “encajar”. Los encontramos en Londres, donde se cruzan los caminos y se cambian las vidas los unos a los otros, mientras se enfrentan con el hecho de que recién aquí se han convertido en “el otro”.

Fragmentos

Fragmento Versión Argentina

Se desarrolla en Londres, en el presente, aproximadamente.

 

Lenguaje

La lengua que hablan no es su lengua materna. Los únicos que hablan en lengua materna son Mila y Marko, pero sólo en las escenas donde están solos. En todas las demás escenas hablan en la lengua oficial del país en el que se encuentran, inglés, lo mejor que pueden. Esa lengua es materna sólo para Gayle, así que ella es la que mejor la habla, aunque con un acento especial.

Erik, quien vive en Londres desde hace mucho, y, siendo noruego, tiene buen oído para los idiomas, así que su inglés es casi perfecto.

Mila habla excelente, pero a veces en su acento se siente que se trata de un idioma extranjero. Marko habla un poco peor, pero con el tiempo su acento palidece. El vocabulario de Michi es limitado, pero tampoco le importa mucho perfeccionar el idioma. Nunca le resultó problemático expresar lo que quería, de cualquier manera. Su acento es fuerte y rudo y a menudo usa las expresiones que son traducciones literarias y torpes al inglés.

Tjaša sin duda habla una lengua que no es suya y que ella no conoce bien. Tiene un acento fuerte. Aunque se defiende de manera limitada, se expresa con facilidad. Ella es así. Marta puede hablar con otro acento en cada escena. Su lengua es básica y universal.

 

 

 

 

1

 

El reflector ilumina a Mila, una mujer joven y linda a fines de los veinte años. Lleva puesto un traje estrecho, de estilo gánster, con maquillaje fuerte en la cara y un cigarrillo en la boquilla. Está sentada en una silla de bar. Marko, un hombre de aproximadamente misma edad, entra desapercibido.

 

MILA: Buenas noches y bienvenidos. Es lindo ver la sala llena. Después de tanto tiempo, debo decirles, tenía un poco de miedo, ahí en el vestuario. Qué pasa si salgo al escenario, y el público está lleno de ex compañeros de piso y un par de ustedes que se ganaron las entradas con un paquete maxi de tampones.

Marko se ríe silenciosamente. Ella no lo nota.

MILA: Quiero dedicar mi primera canción a todos aquellos años estudiantiles llenos de fantasías en esta ciudad.

Mila canta. Una melodía suave, un blues. Lo ve a Marko y deja de cantar.

MILA: No sabía que había alguien.

MARKO: Sos buena.

MILA: Sí.

MARKO: Y tenés buen sentido de humor.

MILA: Ah, eso… bue, me agarraste… la novicia rebelde.

MARKO: Digo, el chiste con las entradas. Chistoso.

MILA: Sí, los chistes de tampones siempre funcionan. Todavía no abrimos.

MARKO: Lo sé. Quería hablar con tu jefe.

MILA: ¿Con Michi? ¿Sos su amigo?

MARKO: No exactamente. Estoy buscando trabajo.

MILA: Siempre necesitamos patovicas.

MARKO: Esperaba hacer algo menos…fuerte.

MILA: Ah, sí, todos teníamos la misma esperanza. No, en serio, te estoy gastando, no es tan fuerte. A veces sólo, generalmente los serbios, se emborrachan, se emocionan, y no hay una mejor manera de expresar las emociones que metiéndose en pelea o rompiendo cosas…

MARKO: … ¿como los vasos con la palma abierta? ¿Sangrando, ellos mismos y hacer sangrar a otras personas?

MILA: Más o menos.

MARKO (indica a sí mismo): Yo soy serbio.

MILA (irónicamente): Bárbaro. Yo soy de Croacia.

MARKO (alegre): ¡Hermana!

MILA (frío): Despacito.

MARKO: Marko.

MILA: Mila.[1]

MARKO: Realmente lo sos.

Mila hace una mueca como si quisiera decir “mal chiste”.

MARKO: ¿Hace cuánto que estás acá?

MILA: Mirá, yo prefiero hablar en inglés.

MARKO: ¿Por qué?

MILA: Porque, a) tenés que practicar para que no se te note el acento en seguida.

MARKO: ¿Cómo?

MILA: Es mejor para vos que no se den cuenta de dónde venís por el acento.

MARKO: Ajá.

MILA: Y b) si quedás atrapado en tu colectividad, no avanzás.

MARKO: Claro. ¿Es por eso que vos trabajás acá?

MILA (mala onda): Eso es temporal.

Entra Michi. Enciende las luces. Ahora vemos el bar desde el costado izquierdo. El lugar no es un sucucho total, pero es uno de esos clubes de sótano que nunca logran ventilarse bien, al que acuden las personas que vienen de los países en los que todavía se desconfía de los no fumadores. Michi es un hombre retaco de apariencia ruda. En el fondo es un descarado y maleducado, pero adoptó ciertos modales del rico Occidente que puede aplicar cuando cree conveniente. Es una de esas personas que parece que nunca escucha a los demás, pero de hecho tiene una memoria de elefante.

MICHI: ¿Qué es esto? Abrimos en media hora. Cambiate.

MILA: Estoy cambiada.

MICHI: ¿Qué, vas a ponerte esto?

MILA: Sí, ¿algo está mal?

MICHI: ¡Divino! Para un entierro.

MILA: Ay, por favor…

MICHI: Cuantas veces te lo tengo de decir- un poco de lola, un poco de lomo.

Mila responde imitando el sonido que hacen los pollos.

MICHI: Chistoso.

MILA: Menos es más. Hasta vos deberías saberlo.

MICHI: Sí, menos ropa, más piel.

MILA: Michi, yo no estoy intentando convertir este lugar en una sala de conciertos, pero, un poco de estilo…

MICHI: Mila, vos sos la ejecutora. Como…el plomero. O…albañil. Yo soy el arquitecto. Vos sos el albañil.

MILA: Un día me vas a pedir de rodillas que te dé un autógrafo. Ya el mes que viene tengo una audición que-

MICHI: Sí, sí, un día le pondré tu nombre a mi gato… Mientras tanto, hacés lo que yo te diga.

MILA: Deberías agradecer a Dios por tener una cantante de verdad acá.

MICHI: Todos los domingos prendo una vela- Dios, te agradezco por haberme regalado Mila. Los huéspedes se quejan. Sos demasiado seria para ellos. La gente acá quiere diversión. La diversión igual ganancia. También pueden llorar. Eso también OK. Pero entonces tocas su música, para que lloren su madre, su infancia, para que tomen mucho, para que olviden. Madre Rusia, qué lejos que estás, una botella de vodka, mesa número cinco. Te acordás de aquella excursión, ahí en Transilvania, mi primer beso, la botella del mejor merlot, mesa número dos. Y con esa mierda brasilera, bossa nova, jazz, soul y, Dios me salve, musical, las mesas número 1, 2, 3, 4, 5 y 10 vacías.

MARKO: A mí me suena bien.

Michi notó a Marko, pero lo consideraba menos importante que el asunto de la ropa de Mila. Ahora se vuelve hacia Marko.

MICHI: Vos. ¿Quién sos vos?

MARKO: Buen día. Yo soy…Me llamo Marko. Estoy buscando trabajo.

MICHI: ¿Sí? ¿Qué sabés hacer?

MARKO: Soy cómico. Stand-up.

MILA: Pues, viniste al lugar adecuado.

Ella sale. Michi se sienta en la silla de bar con las piernas abiertas, saca los cigarrillos Davidoff y se prende uno. Aspira profundamente y suelta el humo.

MICHI: Insolente. Me saca de quicio. (Mide a Marko): Acá todos son cómicos.

MARKO: Pero yo soy bueno.

MICHI: Bue. Eso no sirve para nada. Mirala a ella, te morís de risa. No gracias, chau-chau.

MARKO: Haré cualquier cosa. Puedo mezclar las bebidas. Puedo…lo que quiera. No soy de acá, soy nuevo…

MICHI: ¡No me digas!

MARKO: Negro me dijo que me ponga en contacto con Usted cuando llegue a Londres. Dijo que Usted me puede encontrar un trabajo. O que puede encontrar a alguien que me encuentre un trabajo. A mí.

MICHI (de repente interesado): ¿De dónde conocés a Negro? Vos no sos búlgaro.

MARKO: Yo soy de Serbia. Él era el proveedor de mi viejo antes, durante…

MICHI: Aj, los buenos viejos tiempos.

MARKO: … el comunismo.

MICHI: Cada época es buena para la gente con actitud positiva.

Marko no está demasiado seguro de estar de acuerdo.

MARKO: Sí-í.

MICHI: ¿Tu viejo es un pez go’do?

MARKO: Mi viejo es…era político.

MICHI: Y fue cliente del Negro. ¿Droga?

MARKO: No. Droga no. Piel, cuero, Jack Daniels, cigarrillos y eso…

MICHI: Todo lo que uno necesita para una vida decente, ¿no cierto?

MARKO: Sí, Ahora, este…se retiró…digo, se jubiló.

MICHI: Y Negro es un hombre de negocios. ¿La rueda de la fortuna, já?

MARKO: Sí.

MICHI: ¿Vos te rajaste? ¿Qué, protestaste contra el Gobierno, sí?

MARKO: No. O sea, sí, pero no me fui por eso.

MICHI: OK. Michi no quiere saber. Michi respeta la discreción.

MARKO: No, de hecho yo soy–

MICHI (lo para con la mano):¡A! Negro quiere que te encuentre un trabajo, ¿Sabés de bebidas? ¿Tenés experiencia?

MARKO: Trabajé en un bar de cócteles.

MICHI: Un bar de cócteles en Serbia. ¿Adónde va este mundo?

MARKO: Conozco los vinos y el coñac. Y la cerveza, obvio. Veo que sirven la cerveza checa.

MICHI: Servimos todos los tipos de nostalgia.

MARKO: ¿Sí? ¿Pensaron en expandirse? ¿Tal vez una galería de tiro?

MICHI (se sonríe): Sabelotodo. A ver, haceme un Bloody Mary.

MARKO: ¿Ahora?

MICHI: Te toca mover la ficha.

Marko se va detrás de la barra y empieza a mezclar la bebida. Mila vuelve, vestida en un vestido que muestra un poco más.

MICHI: La misma mierda.

MILA (sacada): Mirá …

MICHI: Cuando llegues a cantar en un musical, ¿creés que no vas a tener que mostrar la carne?

MILA: Eso es distinto.

MICHI: Bueno, decí vos, Marko, vos sos un huésped, estás sentado, tomando tu trago, estás un poco solo, ¿qué mirarías?

MARKO (mirando a Mila sin parpadear): Una mujer linda. Cuando canta, aunque cante “Arroz con leche”, quiero sentir como si lo cantara sólo para mí. Como si no notara a nadie más en la sala. Sólo a mí.

Mila lo mira dispuesta a protestar.

MICHI: ¿Y algo de lola, algo de lomo?

MARKO: Si encima sabe cocinar, nadie más contento que yo.

Mila se sonríe. Marko le pasa la copa de Bloody Mary a Michi.

MICHI: Ustedes dos…Yo estoy en este trabajo bastante tiempo. Ustedes dos son muy finolis. Decime, Marko, ¿cuántas escaleras bajaste hasta acá?

MARKO (sorprendido): ¿Cuántas escaleras? ¿No tengo ni idea, tal vez 15?

MICHI: 22. 22 cuesta abajo. Te digo una cosa- no hay finolis 22 escaleras debajo de la tierra.

Mila y Marko se miran contemplando esta sabiduría.

MICHI: Pero, como estoy tomando un muy buen Bloody Mary, lo que siempre me mejora el día, hoy puede ser un poco de lomo, sin lolas.

Mila pone los ojos en blanco, pero le queda claro que ahí termina la discusión. Levanta un poco el vestido para que la apertura muestre un poco más de lomo.

MICHI (a Marko): Y vos…sabelotodo…tendré que llamar a Negro.

MARKO: Ningún problema.

MICHI (saliendo): Hmmmm…una galería de tiro…cuando uno es cínico, mejor quedarse en casa que empezar desde cero.

Mila y Marko se miran. Se sonríen.

 

 

[1] Mila en croata significa “dulce, cariñosa”


Premio

Premio Europeo al Mejor Texto y el Premio a la Innovación en Heidelberg Stückemarkt, Alemania en 2008.

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