Categoría

Drama

Personajes

Personajes: 6F + 2M

Eva

Inés

Cora

René

Padre

Madre

Marido

Médico

Traducción

NIKOLINA ŽIDEK

Derechos de Autor

VEDRANA KLEPICA

Derechos de Traducción

NIKOLINA ŽIDEK
info@teatrocroata.com

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Turma / Criadillas.

Tres mujeres tendrán que explicar por qué estuvieron afuera toda la noche y por qué tienen los vestidos manchados de sangre, a una cuarta mujer que las estuvo esperando sin dormir. Una de estas mujeres intentará huir de su familia, la otra piensa si a la noche dormirá en paralelo a las paredes, o perpendicular al pasillo y qué va a hacer en pocos días cuando su marido se muera en la guerra. La tercera fantasea con trabajar en un banco o volver al pueblo natal de su madre y abuela que fue comprado por oligarcas petroleros rusos y convertido en un centro sex wellness para hombres de negocios que desean sexo feroz. Es difícil discernir si las mujeres son cuatro y cuál es la verdadera consecuencia de las acciones que toman y los tiempos en los que viven. Turma es una pieza distópica sobre el miedo transgeneracional que viene en indicios, que no se puede notar ni definir sin una seria mirada al pasado.

 

Fragmentos

Fragmento Versión española

El Campeonato Mundial en la preparación de las comidas de «criadillas», testículos de animales comestibles, se ha llevado a cabo este sábado en un pueblo en el medio de las Montañas Ródope. Se han preparado platos de testículos de toro, potro y verraco. Durante el campeonato nadie protestaba por las bromas a cuenta de miembros masculinos cuya única tarea es tambalearse. Sin embargo, «tener cojones» tiene otro significado, y es el coraje. El premio a la persona «con los cojones más grandes» se ha entregado hasta ahora a Barack Obama por aceptar el timonel en la tormenta económica mundial, al piloto Sully Sullenberger quien amerizó un Airbus sobre el río Hudson, y a Felix Baumgartner por el salto desde la estratosfera.

Jutarnji list

 

 

 

 

 

POZZO: Dan a luz a caballo sobre una tumba, el día brilla por un instante, y, después, de nuevo la noche.

                                   Samuel Beckett Esperando a Godot

 

 

 

(…) para marcar un momento de silencio.

 

 

La acción trascurre a través de tiempos y lugares indeterminados, las escenas tienen una distancia de kilómetros y a veces decenios entre sí.

 

 

INTERMEZZO I

 

 

MAŠA Ser tonto no es un problema. Es totalmente sencillo.

 

HANA Nosotras estamos jodidas, nosotras hemos entrado caminando igual de relajadas de lo que hemos salido, por ahí algo era un poco diferente, pero no mucho, estamos sutilmente involucradas en un rumor conocido desde antes.

 

DAŠA Todo es conocido de nuevo, hemos podido vislumbrar cada código y reconocer cada palabra y cada una de ellas nos ponía nerviosas y nos rompía el tímpano y hemos podido dormir solo en un silencio total o con tapones para los oídos hechos de plomo, nosotras estamos tranquilas solo en una oscuridad y un silencio totales, solo en una oscuridad total cuando estamos enterradas diez metros bajo tierra, solo entonces, solo entonces estamos tranquilas.

 

 

SEGMENTO TERCERO: LA OCUPACIÓN

 

 

MAŠA sentada en la mesa de la cocina, mirando al reloj impacientemente. entra el MARIDO.

 

 

MAŠA Estoy intentando acordarme de cuánto tiempo hace que vinimos aquí, hace cuánto tiempo echamos raíces, excavamos fundamentos, pusimos el huevo, pero no logro hacerlo. Está todo nublado. En este lugar primero te anestesian las ambiciones, luego el pensamiento racional y luego la libido. Entran a escondidas los mierdas a través de tu tímpano o tu nariz, hacen un análisis del tu estado actual, y luego corrigen todo lo que no les gusta. Las oraciones se derriten, de las compuestas múltiples a las simples. La comunicación se hace difícil e imposible. Yo y este lugar nunca, pero nunca nos entenderemos. ¿Cómo estás?

 

MARIDO Bien.

 

MAŠA ¿Cuándo has llegado?

 

MARIDO Hace poco.

 

MAŠA ¿Has estado en la fábrica?

 

MARIDO Sí.

 

MAŠA ¿Mucho trabajo?

 

MARIDO No más de lo normal.

 

MAŠA Me alegro de que estés en casa de nuevo.

 

MARIDO Yo también me alegro.

 

MAŠA ¿Vamos a comer?

 

MARIDO Sí. Tengo hambre.

 

MAŠA ¿Y después de comer, qué hacemos?

 

MARIDO Existen varias opciones, deberíamos ponernos de acuerdo.

 

MAŠA ¿Y después de ello? ¿Después de ponernos de acuerdo? ¿Nos vamos a dormir? Y no sé si nos vamos a despertar después de dormirnos.

 

MARIDO ¿Despertarnos? ¿Otra vez?

 

MAŠA Sí.

 

MARIDO ¿Cuándo?

 

MAŠA No estoy segura. ¿Pensaba, tal vez, por la mañana de nuevo?

 

MARIDO Como quieras. ¿Y quieres que esta noche durmamos en la cama? ¿O en otro lugar?

 

MAŠA Pues siempre dormimos en la cama.

 

MARIDO Y siempre nos despertamos por la mañana.

 

MAŠA ¿Y tú querrías que nos despertáramos a otra hora? ¿Por qué no me lo has dicho nunca? Nosotros ya no discutimos nunca.

 

MARIDO Bueno, ¿y qué es lo que quieres de verdad?

 

MAŠA ¡Quiero saber si tu quieres que nos despertemos a otra hora!

 

MARIDO Pues no sé si quiero que nos despertemos a otra hora. ¡Tan solo pregunto! Pero si nos ponemos de acuerdo en despertarnos a otra hora, quizás no estaría mal pensar en otra posición en el espacio. Me parece lógico. No podemos cambiar tan solo una cosa. Eso tiene su lógica en el orden y en la estructura de la manera de vivir. Si cambiamos una cosa, esa seguramente influirá en otras cosas, y esas cosas influirán en terceras cosas, y al final eso provocará un efecto dominó que podría tener consecuencias catastróficas para todo el sistema, es decir, habría que cambiar la misma esencia de la forma de estar aquí. Así que te lo estoy preguntando una vez más, ¿quieres que esta noche también durmamos en la cama?

 

MAŠA No sé. Me siento bien en la cama. De alguna manera me he acostumbrado a dormir en ella.

 

MARIDO Ayer en el trabajo Ivan me dijo que hace un mes que él y Ana están durmiendo en el suelo del pasillo, pero no en paralelo con la pared, sino en perpendicular.

 

MAŠA ¿Perpendicular a la pared? ¿Estás seguro de que te dijo eso?

 

MARIDO Sí. Ayer.

 

MAŠA Dile que no lo cuente por ahí. Eso no terminará bien.

 

MARIDO Yo creo lo mismo. ¿Pero, qué le digo? Solo asentí con la cabeza y cambié de tema. No quiero meterme.

 

MAŠA Mejor, lo único que nos falta son mierdas ajenas sobre nuestras cabezas. Ya estoy harta de todo esto.

 

MARIDO ¿Tú crees que yo no estoy harto de todo esto? ¿Crees que no?

 

MAŠA Hoy tus manos están mejor. Te quiero.

 

MARIDO Yo también te quiero. Hoy no me pican tanto.

 

MAŠA Déjame verlas. Ya no están tan hinchadas como en las últimas semanas.

 

MARIDO Sí, y las ampollas están desapareciendo lentamente.

 

MAŠA Y anoche te despertaste gritando de dolor solo dos veces.

 

MARIDO Eso es bueno. Generalmente me despierto varias veces.

 

MAŠA

Sí. Generalmente te despiertas entre cinco y siete veces y gritas de dolor.

 

MARIDO ¿Tú lo estás contando todas las noches?

 

MAŠA Sí, y estoy tomando nota en un librito que tengo en la mesilla de noche. Anoto las veces, la duración y la intensidad del sonido de tu grito.

 

MARIDO ¿Y?

 

MAŠA Siempre estás entre 70 y 85 decibelios, y entre 7 y 15 segundos de duración en intervalos.

 

MARIDO Ya ves. Y yo como si ya no tuviera conciencia de eso.

 

MAŠA Tú no tienes conciencia de muchas cosas.

 

MARIDO Dame un ejemplo si no te importa.

 

MAŠA No me importa. Por ejemplo, no tienes conciencia plena del hecho de cuánto tiempo llevamos aquí y de que la situación está al borde de lo imposible. Estás comiendo mierda, esperando a que alguien te mate, o que te recluten, o que cierren la fábrica, para no tener de qué vivir, o que te enfermes del cáncer de tu mano izquierda o tus dedos.

 

MARIDO Sí. Los ejemplos que acabas de presentar son totalmente posibles.

 

MAŠA Me gustaría decirte que sigues teniendo manos de joven, pero ambos tanto yo como tú sabemos que eso no es verdad.

 

MARIDO A mí me gustaría decirte que tienes cara de chica, pero los años de mierda en esta ciudad han dejado su huella.

 

MAŠA ¿Ya no soy guapa?

 

MARIDO Pues bien, tú de hecho nunca fuiste guapa. Ni siquiera cuando eras joven. Quería decir que además de todo eso, ahora estás envejeciendo visiblemente.

 

MAŠA Yo sé que estoy envejeciendo. No hace falta que me lo menciones todos los años.

 

MARIDO Pues si es verdad. Estás envejeciendo drásticamente de verdad.

 

MAŠA ¿Por eso follaste con esa joven pintora el verano pasado?

 

MARIDO ¡Vaya! ¿Cómo sabes eso?

 

MAŠA Tú eres un hombre muy complejo, y tienes muchas cualidades. Pero a veces eres un poco tonto. Yo lo sé todo.

 

MARIDO ¿A que era guapa esa pintora?

 

MAŠA Según algunos estándares de belleza clásicos, sí, pero no es mi tipo. Su cara tiene un aura burguesa de aburrimiento y vacío. Odio a esas mujeres bonitas estándar. Los rasgos regulares del rostro generalmente significan cerebro cuadrado. El cerebro cuadrado hecho de las botellas PVC recicladas.

 

MARIDO Ahora estás siendo mala a propósito.

 

MAŠA Lo sé. Perdón. Aquí donde vivimos no se puede ser otra cosa más que malo. Y no tengo nada más que decir.

 

MARIDO Yo no pude resistir. Los hombres somos animales o algo parecido, lo dice la ciencia o alguien parecido. Me alegro de que no me hayas dejado al final.

 

MAŠA Pues me lo pensé bastante. Casi lo hago, pero después de que el cuartel general hace seis meses decretara que iba a ejecutar a todos los artistas visuales, ya no tenía sentido.

 

MARIDO Han exagerado con los decretos últimamente. Al principio te parece que hay cierta lógica en marginalizar o exterminar ciertos grupos o profesiones. Pero luego empiezas a dudarlo. ¿Para qué les molestaron tanto los artistas visuales?

 

MAŠA ¿Y de quién se van a deshacer? ¿De los periodistas? Eso ya no hace falta. Dos tercios de la población no sabe leer, y al tercio que sí lo sabe, no le interesa en lo más mínimo. ¡Todo eso me parece sin sentido!

 

MARIDO Increíble. Si yo no te hubiera enseñado a leer hace dos años, tú tampoco lo sabrías. A veces no me gusta esa arrogancia tuya.

 

MAŠA ¡No exageres! ¡Eso no es verdad para nada! ¡Si tú no me hubieras enseñad a leer, yo me las habría apañado!

 

MARIDO ¿Tú te las habrías apañado? ¿Y cómo te las habrías apañado?

 

MAŠA ¡Pues me las habría apañado! ¡Me habría inscrito en alguna escuela! ¡Te lo dije! ¡Sabes que te lo dije!

 

MARIDO ¿Tú te habrías inscrito en alguna escuela?

 

MAŠA ¡Sí, me habría inscrito en alguna escuela!

 

MARIDO No me hagas enfadar. ¿Cómo te habrías inscrito en alguna escuela?

 

MAŠA Pues no sé cómo, seguramente existe la manera, no sé cómo, pero de alguna manera lo habría hecho.

 

MARIDO ¡Pero por favor! Si sabes muy bien que para inscribirte en una escuela tienes que llevar casado menos de cinco años, en general no debes ser mayor de 33 años, necesitas un capital mínimo de tres hectáreas de tierra que estuviera en posesión de tu familia en las últimas tres generaciones, tienes que ser signataria de la carta pro-ocupación y no debes vivir a una distancia mayor de 15 grados de latitud geográfica de la sede del Estado Mayor. Tú, querida, no cumples con ninguna de esas condiciones, así que me interesa mucho… ¿cómo pensabas inscribirte en alguna escuela, eh?

 

MAŠA No lo sé…

 

MARIDO Perdona, ¡no te he oído bien!

 

MAŠA ¡TE HE DICHO QUE NO LO SÉ!

 

MARIDO Pues, déjame que te lo diga yo: ¡DE NINGUNA MANERA!

 

MAŠA De ninguna manera…

 

MARIDO ¡A veces me tocan los cojones esas mierdas tuyas! Me estoy matando para poder sobrevivir en este lugar, para salvar el culo, y tú fantaseando constantemente. Aquí todo se desmorona. Si no somos inteligentes, terminaremos como mi pintora.

 

MAŠA Perdona. En el fondo siento que la hayan matado. Era realmente joven. Y encima de esa manera.

 

MARIDO …

 

MAŠA ¿Qué?

 

MARIDO ¿De qué manera?

 

MAŠA ¿De qué manera qué?

 

MARIDO ¿De qué manera han exterminado a los artistas visuales?

 

MAŠA ¿A que no lo sabes?

 

MARIDO No. No escuché la radio aquel día porque no quería oír los detalles. Me habría puesto nervioso, nada más. Pero ahora que se me pasó el deseo sexual hacia esa chica, creo que lo mismo quiero saberlo.

 

MAŠA Llegaron con tres jeeps y cinco camiones cisterna. De las cisternas volcaron el ácido sulfúrico en la piscina municipal, y ahí los sumergieron vivos, totalmente vivos y conscientes de todo a su alrededor, es decir, los desintegraron, o como quiera que se diga.

 

MARIDO Horrible. Interesante, pero horrible.

 

MAŠA Sí. No fue bonito. Cuando finalmente bombearon la piscina, ya no había nada. Ninguna huella de trajes, ropa, pelo, cero, nada, nada de nada que diera a entender que ahí hubieran asesinado a gente.

 

MARIDO Realmente mal. Lo único que se me ocurre peor que eso es cuando el Estado Mayor decretó la ejecución de todos los bioquímicos médicos.

 

MAŠA ¿De eso no me acuerdo?

 

MARIDO Los ahorcaron sobre los cables de electricidad y provocaron un cortocircuito. Duró horas, toda la calle olía a carne quemada y no hubo luz durante una semana, ¿cómo que no te acuerdas de eso?

 

MAŠA ¿Te refieres a lo que pasó esta primavera?

 

MARIDO Sí, a eso me refiero.

 

MAŠA Tú me dijiste que el comando nos estaba castigando con el corte de luz porque yo no había querido ir a esa reunión de los «Ovarios penitentes».

 

MARIDO ¿Eso dije?

 

MAŠA Sí, porque yo no había querido ir a la reunión de las mujeres cuyos ovarios seguían funcionando contrariamente a la doctrina del Estado Mayor, y que ovulaban en ciclos regulares a propósito o no ovulaban en absoluto.

 

MARIDO Te mentí. La razón del corte de luz eran los bioquímicos médicos muertos. No quería que te pusieras nerviosa.

 

MAŠA Qué bien por tu parte.

 

MARIDO Supongo, supongo. Aquí voy a enloquecer. Voy a estallar. Pensaba que íbamos a poder irnos de aquí. Tal vez simplemente no sea lo suficientemente listo. Si fuera listo supongo que tramaría algo.

 

MAŠA Yo estoy segura. Yo lo sé cien por cien.

 

MARIDO ¿Qué sabes?

 

MAŠA Yo lo sé, yo estoy segura de que nosotros no somos lo suficientemente listos. Nosotros simplemente no somos lo suficientemente listos.(…) ¿Quieres que te ponga crema en las manos?

 

MARIDO Ponme crema en las manos, ¿todavía tenemos esa grasa blanca que me regenera la piel?

 

MAŠA Hay poca todavía. Si hubiera sabido que todos los bioquímicos médicos estaban muertos, hubiera intentado ahorrar más.

 

MARIDO ¿No tienes suficiente, a que no? Ya no hay nada suficiente. No hay suficiente grasa, no hay suficiente pan, no hay suficientes analgésicos, no hay suficiente música de calidad en la radio. No hay nada suficiente. ¡Estoy jodido!

 

MAŠA No digas eso, no quiero escuchar que estás preocupado, no quiero saber qué será si te pasa algo de verdad.

 

MARIDO Si a mí me pasa algo de verdad, y me pasará, es cuestión de tiempo, es cuestión de semanas o de un año, y además, los hombres mueren antes que las mujeres, eso dicen las estadísticas, así que de todas formas cuando yo desaparezca, tendrás que luchar por ti misma, encontrar la manera de sobrevivir sola, de decidir de manera autónoma dónde vas a dormir todas las noches, de decidir de manera autónoma qué vas a comer, a qué hora vas a vaciar tus intestinos, y tener cuidado para evitar virus y bacterias, para saber dónde te vas a esconder durante los ataques y para hacer algo con lo que puedas ganarte la vida.

 

MAŠA Pero yo no sé luchar por mí misma.

 

MARIDO ¿A qué te refieres exactamente cuando dices que no sabes luchar por ti misma?

 

MAŠA Lo que acabo de decir, que no lo sé. ¿Alguna vez hemos hablado sobre ello? Si hemos hablado, yo no me acuerdo, ¿tú te acuerdas? Nunca me lo has explicado. Y tampoco me lo han explicado mi madre, padre, abuela, abuelo, hermano o vecino de al lado, todos ellos eran idiotas, más que tú y yo, solo comían, cagaban y rezaban, dónde podía oír yo algo sobre ello. Nosotros ahora por lo menos tenemos una radio, una radio con varios programas, cuando yo era pequeña había un programa único y ahí retransmitían misas y pronósticos de China, y yo ahí no escuché nada sobre cómo luchar por uno mismo, y tampoco nunca nadie me mandó a ningún seminario sobre cómo luchar por mí misma, nunca he leído libros sobre ello, nunca he estado rodeada de la gente que haya luchado por sí misma, así que está claro que yo no me sé las estrategias exactas, que no dispongo de herramientas, pero eso no significa que no tenga voluntad, no significa que no esté abierta a informaciones o posibilidades, solo dime cómo hacerlo.

 

MARIDO Sí. Ahora que me lo explicas así todo en detalle, me queda claro por qué eres tan incapaz. Te daré toda la información que tenga al respecto. Pero no hoy. Estoy cansado y mañana de nuevo tengo que ir a la fábrica temprano, en otro momento hablaremos de ello, imagino que no me voy a morir la próxima semana, ya tendremos tiempo para hablar de ello. ¿Qué tiempo hará mañana?

 

MAŠA ¿En China?

 

MARIDO Sí. ¿Qué tiempo hará mañana en China?

 

MAŠA China es un país grande. Es difícil resumir el pronóstico de tiempo de todo el país en una frase.

 

 


Fragmento Versión Argentina

El Campeonato Mundial en la preparación de las comidas de «turma», testículos de animales comestibles, se ha llevado a cabo este sábado en un pueblo en el medio de las Montañas Ródope. Se han preparado platos de testículos de toro, potro y verraco. Durante el campeonato nadie protestaba por las bromas a cuenta de miembros masculinos cuya única tarea es tambalearse. Sin embargo, «tener cojones» tiene otro significado, y es el coraje. El premio a la persona «con los cojones más grandes» se ha entregado hasta ahora a Barack Obama por aceptar el timonel en la tormenta económica mundial, al piloto Sully Sullenberger quien amerizó un Airbus sobre el río Hudson, y a Felix Baumgartner por el salto desde la estratosfera.

Jutarnji list

 

POZZO: Dan a luz a caballo sobre una tumba, el día brilla por un instante, y, después, de nuevo la noche.

Samuel Beckett Esperando a Godot

 

INTERMEZZO I

CORA.– Ser tonto no es un problema. Es totalmente sencillo.

INÉS.– Nosotras la cagamos, nosotras entramos caminando igual de relajadas de lo que hemos salido, por ahí algo era un poco diferente, pero no mucho, estamos sutilmente involucradas en un rumor conocido desde antes.

RENÉ.– Todo es conocido de nuevo, pudimos vislumbrar cada código y reconocer cada palabra y cada una de ellas nos ponía nerviosas y nos rompía el tímpano y pudimos dormir solo en un silencio total o con tapones para los oídos hechos de plomo, nosotras estamos tranquilas solo en una oscuridad y un silencio totales, solo en una oscuridad total cuando estamos enterradas diez metros bajo tierra, solo entonces, solo entonces estamos tranquilas.

 

SEGMENTO TERCERO: LA OCUPACIÓN

 

CORA sentada en la mesa de la cocina, mirando al reloj impacientemente. Entra el MARIDO.

 

CORA.– Estoy intentando acordarme de cuánto tiempo hace que vinimos acá, hace cuánto tiempo echamos raíces, excavamos fundamentos, pusimos el huevo, pero no logro hacerlo. Está todo nublado. En este lugar primero te anestesian las ambiciones, luego el pensamiento racional y luego la libido. Entran a escondidas los mierdas a través de tu tímpano o tu nariz, hacen un análisis del tu estado actual, y luego corrigen todo lo que no les gusta. Las oraciones se derriten, de las compuestas múltiples a las simples. La comunicación se hace difícil e imposible. Yo y este lugar nunca, pero nunca nos entenderemos. ¿Cómo estás?

MARIDO.– Bien.

CORA.– ¿Cuándo llegaste?

MARIDO.– Hace poco.

CORA.– ¿Estuviste en la fábrica?

MARIDO.– Sí.

CORA.– ¿Mucho trabajo?

MARIDO.– No más de lo normal.

CORA.– Me alegro de que estés en casa de nuevo.

MARIDO.– Yo también me alegro.

CORA.– ¿Vamos a comer?

MARIDO.– Sí. Tengo hambre.

CORA.– ¿Y después de comer, qué hacemos?

MARIDO.– Existen varias opciones, deberíamos ponernos de acuerdo.

CORA.– ¿Y después de ello? ¿Después de ponernos de acuerdo? ¿Nos vamos a dormir? Y no sé si nos vamos a despertar después de dormirnos.

MARIDO.– ¿Despertarnos? ¿Otra vez?

CORA.– Sí.

MARIDO.– ¿Cuándo?

CORA.– No estoy segura. ¿Pensaba, quizás, por la mañana de nuevo?

MARIDO.– Como quieras. ¿Y querés que esta noche durmamos en la cama? ¿O en otro lugar?

CORA.– Pero si siempre dormimos en la cama.

MARIDO.– Y siempre nos despertamos por la mañana.

CORA.– ¿Y vos querrías que nos despertáramos a otra hora? ¿Por qué nunca me lo dijiste? Nosotros ya no discutimos.

MARIDO.– Bueno, ¿y qué es lo que querés de verdad?

CORA.– ¡Quiero saber si vos querés que nos despertemos a otra hora!

MARIDO.– Pero si no sé si quiero que nos despertemos a otra hora. ¡Tan solo pregunto! Pero si nos ponemos de acuerdo en despertarnos a otra hora, capaz que no estaría mal pensar en otra posición en el espacio. Me parece lógico. No podemos cambiar tan solo una cosa. Eso tiene su lógica en el orden y en la estructura de la manera de vivir. Si cambiamos una cosa, esa seguramente influirá en otras cosas, y esas cosas influirán en terceras cosas, y al final eso provocará un efecto dominó que podría tener consecuencias catastróficas para todo el sistema, es decir, habría que cambiar la misma esencia de la forma de estar acá. Así que te lo estoy preguntando una vez más, ¿querés que esta noche también durmamos en la cama?

CORA.– No sé. Me siento bien en la cama. De alguna manera me acostumbré a dormir en ella.

MARIDO.– Ayer en el trabajo Juan me dijo que hace un mes que él y Ana están durmiendo en el suelo del pasillo, pero no en paralelo con la pared, sino en perpendicular.

CORA.– ¿Perpendicular a la pared? ¿Estás seguro de que te dijo eso?

MARIDO.– Sí. Ayer.

CORA.– Decile que no lo cuente por ahí. Eso no terminará bien.

MARIDO.– Yo creo lo mismo. ¿Pero, qué le digo? Solo asentí con la cabeza y cambié de tema. No quiero meterme.

CORA.– Mejor, lo único que nos falta son mierdas ajenas sobre nuestras cabezas. Ya estoy harta de todo esto.

MARIDO.– ¿Vos creés que yo no estoy harto de todo esto? ¿Creés que no?

CORA.– Hoy tus manos están mejor. Te quiero.

MARIDO.– Yo también te quiero. Hoy no me pican tanto.

CORA.– Déjame verlas. Ya no están tan hinchadas como en las últimas semanas.

MARIDO.– Sí, y las ampollas están desapareciendo lentamente.

CORA.– Y anoche te despertaste gritando de dolor solo dos veces.

MARIDO.– Eso es bueno. Generalmente me despierto varias veces.

CORA.– Sí. Generalmente te despertás entre cinco y siete veces y gritas de dolor.

MARIDO.– ¿Vos lo estás contando todas las noches?

CORA.– Sí, y estoy tomando nota en un librito que tengo en la mesita de luz. Anoto las veces, la duración y la intensidad del sonido de tu grito.

MARIDO.– ¿Y?

CORA.– Siempre estás entre 70 y 85 decibelios, y entre 7 y 15 segundos de duración en intervalos.

MARIDO.– Viste. Y yo como si ya no tuviera conciencia de eso.

CORA.– Vos no tenés conciencia de muchas cosas.

MARIDO.– Dame un ejemplo si no es un problema.

CORA.– Ningún problema. Por ejemplo, no tenés conciencia plena del hecho de cuánto tiempo llevamos acá y de que la situación está al borde de lo imposible. Estás comiendo mierda, esperando a que alguien te mate, o que te recluten, o que cierren la fábrica, para no tener de qué vivir, o que te enfermes del cáncer de tu mano izquierda o de tus dedos.

MARIDO.– Sí. Los ejemplos que acabás de presentar son totalmente posibles.

CORA.– Me gustaría decirte que seguís teniendo manos de joven, pero ambos, tanto yo como vos, sabemos que eso no es verdad.

MARIDO.– A mí me gustaría decirte que tenés cara de chica, pero los años de mierda en esta ciudad dejaron su huella.

CORA.– ¿Ya no soy lindo?

MARIDO.– Y bueno, vos de hecho nunca fuiste linda. Ni siquiera cuando eras joven. Quería decirte que además de todo eso, ahora estás envejeciendo visiblemente.

CORA.– Yo sé que estoy envejeciendo. No hace falta que me lo menciones todos los años.

MARIDO.– Si es verdad. Estás envejeciendo drásticamente de verdad.

CORA.– ¿Por eso cogiste a esa joven pintora el verano pasado?

MARIDO.– ¡Epa! ¿No sabía que vos sabías de eso?

CORA.– Vos sos un hombre muy complejo, y tenés muchas cualidades. Pero a veces eres un poco boludo. Yo lo sé todo.

MARIDO.– ¿Era linda esa pintora, no cierto?

CORA.– Según algunos estándares de belleza clásicos, sí, pero no es mi tipo. Su cara tiene un aura burguesa de aburrimiento y vacío. Odio a esas mujeres bonitas estándar. Los rasgos regulares del rostro generalmente significan cerebro cuadrado. El cerebro cuadrado hecho de las botellas PVC recicladas.

MARIDO.– Ahora estás siendo mala a propósito.

CORA.– Lo sé. Perdón. Acá donde vivimos no se puede ser otra cosa más que malo. Y no tengo nada más que decir.

MARIDO.– Yo no pude resistir. Los hombres somos animales, lo dice la ciencia o alguien parecido. Me alegro de que no me hayas dejado al final.

CORA.– Bueno, me lo pensé bastante. Casi lo hago, pero después de que el cuartel general hace seis meses decretara que iba a ejecutar a todos los artistas visuales, ya no tenía sentido.

MARIDO.– Están exagerando con los decretos últimamente. Al principio te parece que hay cierta lógica en marginalizar o exterminar ciertos grupos o profesiones. Pero después empezás a dudarlo. ¿Para qué molestaron tanto los artistas visuales?

CORA.– ¿Y de quién se van a deshacer? ¿De los periodistas? Eso ya no hace falta. Dos tercios de la población no sabe leer, y al tercio que sí sabe, no le interesa en lo más mínimo. ¡Todo eso me parece sin sentido!

MARIDO.– Increíble. Si yo no te hubiera enseñado a leer hace dos años, vos tampoco lo sabrías. A veces no me gusta esa arrogancia tuya.

CORA.– ¡No exageres! ¡Eso no es verdad para nada! ¡Si vos no me hubieras enseñado a leer, yo me las habría apañado!

MARIDO.– ¿Vos te las habrías apañado? ¿Y cómo te las habrías apañado?

CORA.– ¡Bueno, me las habría apañado! ¡Me habría inscrito en alguna escuela! ¡Te lo dije! ¡Sabés que te lo dije!

MARIDO.– ¿Vos te habrías inscrito en alguna escuela?

CORA.– ¡Sí, me habría inscrito en alguna escuela!

MARIDO.– No me hagas enojar. ¿Cómo te habrías inscrito en alguna escuela?

CORA.– Bueno, no sé cómo, seguramente existe la manera, no sé cómo, pero de alguna manera lo habría hecho.

MARIDO.– ¡Pero por favor! Si sabés muy bien que para inscribirte en una escuela tenés que estar casada menos de cinco años, en general no debés ser mayor de 33 años, necesitás un capital mínimo de tres hectáreas de tierra que estuviera en posesión de tu familia en las últimas tres generaciones, tenés que ser titular de la carta pro-ocupación y no debés vivir a una distancia mayor de 15 grados de latitud geográfica de la sede del cuartel general. Vos, querida, no cumplís con ninguna de esas condiciones, así que me interesa mucho… ¿cómo pensabas inscribirte en alguna escuela, eh?

CORA.– No lo sé…

MARIDO.– Perdón, ¡no te escuché bien!

CORA.– ¡TE DIJE QUE NO LO SÉ!

MARIDO.– Entonces, dejame que te lo diga yo: ¡DE NINGUNA MANERA!

CORA.– De ninguna manera…

MARIDO.– ¡A veces me hinchan los pelotas esas pelotudeces tuyas! Me estoy rompiendo para que podamos sobrevivir en este lugar, para salvarnos el culo, y vos fantaseando constantemente. Acá todo se desmorona. Si no somos inteligentes, terminaremos como mi pintora.

CORA.– Perdón. En el fondo siento que la hayan matado. Era realmente joven. Y encima de esa manera.

MARIDO.– …

CORA.– ¿Qué?

MARIDO.– ¿De qué manera?

CORA.– ¿De qué manera qué?

MARIDO.– ¿De qué manera exterminaron a los artistas visuales?

CORA.– ¿No lo sabés?

MARIDO.– No. No escuché la radio aquel día porque no quería escuchar los detalles. Me habría puesto nervioso, nada más. Pero ahora que se me pasó el deseo sexual hacia esa chica, creo que quiero saberlo.

CORA.– Llegaron con tres jeeps y cinco camiones cisterna. De las cisternas volcaron el ácido sulfúrico en la pileta municipal, y ahí los sumergieron vivos, totalmente vivos y conscientes de todo a su alrededor, es decir, los desintegraron, o como quiera que se diga.

MARIDO.– Terrible. Interesante, pero terrible.

CORA.– Sí. No fue lindo. Cuando finalmente bombearon la pileta, ya no había nada. Ninguna huella de trajes, ropa, pelo, cero, nada, nada de nada que diera a entender que ahí hubieran asesinado a gente.

MARIDO.– Realmente mal. Lo único que se me ocurre peor que eso es cuando el cuartel general decretó la ejecución de todos los bioquímicos médicos.

CORA.– ¿De eso no me acuerdo?

MARIDO.– Los ahorcaron sobre los cables de electricidad y provocaron un cortocircuito. Duró horas, toda la calle olía a carne quemada y no hubo luz durante una semana, ¿cómo que no te acordás de eso?

CORA.– ¿Te referís a lo que pasó esta primavera?

MARIDO.– Sí, a eso me refiero.

CORA.– Vos me dijiste que el comando nos estaba castigando con el corte de luz porque yo no había querido ir a esa reunión de los «Ovarios penitentes».

MARIDO.– ¿Eso te dije?

CORA.– Sí, porque yo no había querido ir a la reunión de las mujeres cuyos ovarios seguían funcionando contrariamente a la doctrina del cuartel general, y que ovulaban en ciclos regulares a propósito o no ovulaban en absoluto.

MARIDO.– Te mentí. La razón del corte de luz eran los bioquímicos médicos muertos. No quería que te pusieras nerviosa.

CORA.– Qué bien de tu parte.

MARIDO.– Supongo, supongo. Acá voy a enloquecer. Voy a estallar. Pensaba que íbamos a poder irnos de acá. Tal vez simplemente no sea lo suficientemente listo. Si fuera listo supongo que tramaría algo.

CORA.– Yo estoy segura. Yo lo sé cien por cien.

MARIDO.– ¿Qué sabés?

CORA.– Yo lo sé, yo estoy segura de que nosotros no somos lo suficientemente listos. Nosotros simplemente no somos lo suficientemente listos. (…) ¿Querés que te ponga crema en las manos?

MARIDO.– Poneme crema en las manos, ¿todavía tenemos esa grasa blanca que me regenera la piel?

CORA.– Hay poca todavía. Si hubiera sabido que todos los bioquímicos médicos estaban muertos, hubiera intentado ahorrar más.

MARIDO.– ¿No tenés suficiente, no? Ya no hay nada suficiente. No hay suficiente grasa, no hay suficiente pan, no hay suficientes analgésicos, no hay suficiente música de calidad en la radio. No hay nada suficiente. ¡Estoy frito!

CORA.– No digas eso, no quiero escuchar que estás preocupado, no quiero saber qué será si te pasa algo de verdad.

MARIDO.– Si a mí me pasa algo de verdad, y me pasará, es cuestión de tiempo, es cuestión de semanas o de un año, y además, los hombres mueren antes que las mujeres, eso dicen las estadísticas, así que de todas formas cuando yo desaparezca, tendrás que luchar por vos misma, encontrar la manera de sobrevivir sola, de decidir de manera autónoma dónde vas a dormir todas las noches, de decidir de manera autónoma qué vas a comer, a qué hora vas a vaciar tus intestinos, y tener cuidado para evitar virus y bacterias, para saber dónde te vas a esconder durante los ataques y para hacer algo con lo que puedas ganarte la vida.

CORA.– Pero yo no sé luchar por mí misma.

MARIDO.– ¿A qué te referís exactamente cuando decís que no sabes luchar por vos misma?

CORA.– Lo que acabo de decir, que no lo sé. ¿Alguna vez hablamos sobre eso? Si lo hablamos, yo no me acuerdo, ¿vos te acordás? Nunca me lo explicaste. Y tampoco me lo expicaron mi madre, padre, abuela, abuelo, hermano o vecino de al lado, todos ellos eran idiotas, más que vos y yo, solo comían, cagaban y rezaban, dónde podía oír yo algo sobre eso. Nosotros ahora por lo menos tenemos una radio, una radio con varios programas, cuando yo era niña había un programa único y ahí retransmitían misas y pronósticos de China, y yo ahí no escuché nada sobre cómo luchar por uno mismo, y tampoco nunca nadie me mandó a ningún seminario sobre cómo luchar por mí misma, nunca leí libros sobre eso, nunca estuve rodeada de gente que haya luchado por sí misma, así que está claro que yo no me sé las estrategias exactas, que no dispongo de herramientas, pero eso no significa que no tenga voluntad, no significa que no esté abierta a informaciones o posibilidades, solo decime cómo hacerlo.

MARIDO.– Sí. Ahora que me lo explicás así todo en detalle, me queda claro por qué sos tan inútil. Te daré toda la información que tenga al respecto. Pero hoy no. Estoy caneado y mañana de nuevo tengo que ir a la fábrica temprano, en otro momento hablaremos de eso, imagino que no me voy a morir la próxima semana, ya tendremos tiempo para hablalo. ¿Qué tiempo hará mañana?

CORA.– ¿En China?

MARIDO.– Sí. ¿Qué tiempo hará mañana en China?

CORA.– China es un país grande. Es difícil resumir el pronóstico de tiempo de todo el país en una sola frase.


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